lunes 01 de julio de 2019 - 12:00 AM

La desesperante inmovilidad

Aceptar la bicicleta como un actor que llegó para quedarse es una discusión de muchas que se deben dar...
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No hay día en el que la expresión ‘cambio climático’ deje de ser registrada como elemento noticioso en los medios de comunicación. Si usted, con esas dos palabras, hace una búsqueda en Google, en menos de un segundo se despliegan cerca de 60 millones de resultados. Eso deja ver la importancia de un problema global, el aumento de la temperatura del planeta, que algunos expertos recomiendan llamar mejor como ‘crisis climática’, ante las graves consecuencias del calentamiento causado por la actividad humana.

Greta Thunberg, una joven sueca de 16 años, se ausenta de su colegio todos los viernes para protestar, frente al parlamento de su país, contra la falta de acción de los políticos incapaces de atender la emergencia climática, quizás la mayor amenaza a la que se enfrenta actualmente la humanidad. El activismo de esta chica, cuya persistencia se ha extendido por más de 40 semanas, le valió para ser invitada al Foro Económico Mundial de Davos, en enero pasado, lugar en el que todos los años se reúne el poder financiero del planeta, para dejarles un mensaje bien claro: “hacemos huelga porque hemos hecho nuestros deberes, háganlos ustedes y escuchen a los científicos”.

Y Mario Molina, un científico mexicano, justamente premio Nobel de Química, respondía por estos días al preguntarle por la relación entre populismo y medio ambiente, que “lo que intentamos es que la parte más civilizada de la sociedad tenga influencia. La juventud empieza a responder, los jóvenes hacen manifestaciones contra el cambio climático y la contaminación. A largo plazo queremos que el populismo se resuelva con una buena educación, pero no tenemos tiempo de esperar varias generaciones”.

Thunberg, la activista sueca, no se desplaza en medios de locomoción que utilicen la combustión, como forma de protestar silenciosamente contra la inacción de los adultos. Molina, entre tanto, advierte que lo lógico es limitar el uso del automóvil en las ciudades congestionadas. Aceptar la bicicleta como un actor que llegó para quedarse es una discusión de muchas que se deben dar en aras de contribuir al debate sobre un asunto transversal en nuestra ciudad: la desesperante inmovilidad.

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