lunes 01 de abril de 2019 - 12:00 AM

La vida del arquero

La competencia hará el proceso de selección natural, que con esfuerzo individual y un poco de suerte, llevará a varios de estos chicos a formar parte de algún equipo profesional

Juan Camilo entrena cada tarde en las divisiones inferiores de un club de fútbol, con la ilusión de convertirse, en unos años, en jugador profesional. Es el sueño de miles de jovencitos que intentan emular a esos ídolos que la televisión, principalmente, y el marketing deportivo, se han encargado de fabricar.

La competencia hará el proceso de selección natural, que con esfuerzo individual y un poco de suerte, llevará a varios de estos chicos a formar parte de algún equipo profesional y, si el talento supera el promedio, fichar en alguna liga extranjera.

Esa historia ya la vivió el tumaqueño Iván Mauricio Arboleda, futbolista colombiano al servicio del Atlético Banfield, club argentino en el cual presta sus servicios como arquero. Arboleda, al igual que Juan Camilo, escogió una de las posiciones más complicadas de este deporte por la sencilla razón de que su puesto está para evitar los goles. Su margen de error es cero. El guardameta, en un pestañeo, puede pasar de héroe a villano.

Aún tenemos vivo el recuerdo del particular René Higuita, famoso por su estilo de jugar como arquero-líbero, pero un error suyo frente a Camerún en el Mundial de Italia 90 nos devolvió a casa.

O un ejemplo más fresco, el de Loris Karius, guardameta alemán que cometió un par de errores que le costaron a su equipo, el Liverpool, la Champions de 2018 en la final de este torneo frente al todopoderoso Real Madrid.

Arboleda, hace una semana, tuvo su “horrible noche” en el debut como arquero titular de la Selección Colombia. Dos errores suyos, en el estadio Mundialista de Seúl, sentenciaron el juego amistoso a favor del seleccionado de Corea del Sur. Más se demoró la celebración de los asiáticos por superar al equipo cafetero que la prensa deportiva en crucificar al joven de apenas 22 años, para quien su primera presentación en la Selección representó su despedida.

Así como Higuita y Karius, que también tuvieron malas tardes, la enseñanza para Juan Camilo es lo que el juvenil golero reconoció: “Traté de darlo todo, esta es la vida del arquero, vamos para adelante”.

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