martes 31 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Luis Fernando Rueda

Más al centro

Una lectura sobre los resultados de las elecciones territoriales, acaecidas este domingo en toda Colombia, se puede hacer con tres comentarios escogidos de los cientos de miles de analistas espontáneos que dejaron sus impresiones en redes sociales sobre la jornada electoral.

“Colombia quiere también estabilidad, razonabilidad, cordura, tolerancia, pluralismo, acciones y proyectos concretos”. “El Congreso despierta hoy con la inmensa responsabilidad de leer la expresión popular desde el poder local”. “El cambio de liderazgo en las elecciones territoriales 2023 se trata de una nueva oportunidad para que Colombia se libere de la trampa pobreza-desigualdad-desconfianza que la embarga”.

Dicho esto, el resultado general el cual, además de contundente, dio las primeras señales: en los catorce meses de administración de Gustavo Petro, la figura institucional del Presidente de la República se impuso, por primera vez, sobre la del caudillo ideologizado de balcón y calles. En un discurso radiotelevisado, tres horas después de cerradas las urnas, apareció ante las pantallas el mandatario de todos los colombianos, leyendo en teleprompter (inusual en él) y en apenas cinco minutos, un discurso sosegado, tranquilizador y ecuánime. ¿Será el inicio de la construcción del acuerdo nacional que vislumbró el 20 de julio durante la instalación del Congreso de la República? Está por verse.

Mientras tanto, sobre los resultados locales, tendremos a un general retirado administrando los destinos de Santander, y a un pastor cristiano al frente de la Alcaldía de Bucaramanga. Tan inédito como incierto pero con un mandato claro: la ciudadanía votó por dos propuestas que encarnaron, en el discurso, el reclamo por la seguridad, la del territorio y la de la calle, que es en últimas la que más le duele a los habitantes de cualquier ciudad.

Por supuesto, los nuevos mandatarios llegaron a la contienda vestidos de ‘independientes’, pero en la práctica, se arroparon con coaliciones conformadas por partidos tradicionales, lo que dejará ver, en las próximas semanas, con quiénes se acompañarán en sus equipos de trabajo luego de la resaca del triunfo. No es un asunto menor.

El centro político tuvo su revancha y el status quo salió a reclamar su lugar.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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