lunes 30 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Nadie se salva solo

El mundo sigue expectante la cuenta de infectados, hospitalizados y muertos, deseando que el virus nunca toque a su puerta
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No fue un meteorito, una invasión extraterrestre o una guerra nuclear. El coronavirus -es tan difícil hablar de otra cosa por estos días- ha puesto ‘patas arriba’ lo que creíamos era ‘el orden de las cosas’. Un microscópico agente infeccioso, que saltó de un animal salvaje a un ser humano, obligó a replegarnos hacia la retaguardia y ahora tenemos que cuidarnos, incluso, de nosotros mismos.

“La naturaleza está enviándonos un mensaje”, ha respondido la directora del programa de las Naciones Unidas para el cuidado del medioambiente, Inger Andersen, al diario británico The Guardian. Nunca antes había existido un ambiente tan propicio, según esta activista, para que “los patógenos pasen de los animales salvajes y domésticos a los humanos”.

Ni siquiera el ejército más poderoso del mundo está preparado para enfrentar una guerra tan desigual. El frente de batalla se libra en los terrenos de la ciencia y la salud. Mientras la humanidad cuenta los días para que aparezca una vacuna que logre derrotar este enemigo invisible, miles de ‘soldados’ mal equipados, que piden a gritos que no los aplaudan más, que mejor nos quedemos en casa, hacen lo suyo para enfrentarlo.

Tan sobrecogedor es este momento como la imagen del Papa Francisco atravesando solo la Plaza de San Pedro, el viernes pasado, en medio de una ligera lluvia que sirvió para dibujar una escena cinematográfica, cuando dio la bendición ‘Urbi et Orbi’ en un rito inédito ante el avance de la pandemia.

“Nos sorprendió una tormenta inusitada, una tempestad que desenmascaró nuestra vulnerabilidad”, dijo el Sumo Pontífice, en una plaza vacía por primera vez, quien criticó al afán de omnipotencia y posesión en un mundo que tuvo que frenar en seco para hospedar a la esperanza.

El mundo sigue expectante la cuenta de infectados, hospitalizados y muertos, deseando que el virus nunca toque a su puerta.

Cierro con esta frase de la periodista científica Ángela Posada: “El cambio climático, la deforestación y nuestra manía de ir a las selvas a buscar lo que no se nos ha perdido, nos seguirán poniendo a merced de estos, los verdaderos dueños del planeta”.

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