martes 09 de agosto de 2022 - 12:00 AM

¿Nos sorprende?

Nido de ratas. Ese es el próximo libro del escritor y guionista Gustavo Bolívar, célebre por títulos como Sin tetas no hay paraíso, convertido en una exitosa ‘narcoserie’ para televisión, y por haber sido el fiel escudero del ahora presidente de la república, Gustavo Petro, en la pasada legislatura.

Bolívar, de tecla fácil en Twitter, se refiere así a sus colegas, los congresistas, a quienes acusa de convertir el sagrado recinto de la democracia en un lugar en el que la corrupción campea, desde las mismas formas en que funciona, a sus anchas. En entrevista con Yamid Amat, en CM&, el polémico legislador señaló prácticas como el de pedir el pago de un porcentaje sobre los salarios de las Unidades Legislativas de Trabajo, UTL, a cambio de mantenerlos en sus equipos o la misma extorsión aplicada para aquellos ‘recomendados’ que logran un puesto en la burocracia oficial.

Es más, la cama también sirve como parte de pago por los favores recibidos con el fin de saciar los apetitos sexuales de los ‘fogosos’ congresistas. El libretista, a la pregunta sobre cuándo saldría la publicación, respondió que una vez complete las autorizaciones de las víctimas para revelar sus denuncias, lo haría.

Más allá de si el libro del congresista del Pacto Histórico resulta cierto o si se trata de una simple ‘escaramuza’, la verdad es que ya nada nos sorprende. Este periódico se encargó de publicar la vergonzosa versión del capítulo regional de esta historia, en cabeza de aquellos ‘honorables’ que devuelven favores haciendo nombramientos por medio de un entramado de relaciones, incluso familiares, que buscan aferrarse al poder que saquean a la vista de todos nosotros, sin que apenas les produzca un atisbo de pena.

Ni siquiera ese producto del marketing político que fue Rodolfo Hernández, con su Liga de Gobernantes, que ahora se convirtió en partido, tiene buena cara. Hay que ver todo lo que lo rodea, por dentro y por fuera, para sospechar que ese proyecto puede terminar siendo una malhabida fábrica de avales y no el antídoto esperado para fumigar a los roedores que se devoran nuestras instituciones.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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