lunes 10 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Obras no son amores

... para nuestros gobernantes, vale más cortar una cinta, salir en la foto, inmortalizar su nombre en una placa que, realmente, hacer valer aquel viejo adagio ‘obras son amores y no buenas razones’
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¿Se puede tener un hospital en obra permanente? Sí, se puede y ocurre en Bucaramanga, ciudad en la que su principal centro de atención en salud, el Hospital Universitario de Santander, lleva nueve años intentando finalizar trabajos de mejoras en su estructura y ampliación de su sala de urgencias. Mientras tanto en la ciudad de Wuhan, China, se construyó un hospital para 400 camas en diez días, con el fin de atender la actual emergencia sanitaria que asusta al mundo, el coronavirus 2019-nCov.

¿Se puede inaugurar una biblioteca sin un solo libro en su interior? Sí, se puede. Sucedió en el municipio de Girón, finalizando 2018, cuando la administración de ese entonces ‘entregó’ las obras justificando la ausencia de libros porque “a veces la gente no entiende los trámites para dotar”, según dijo el alcalde de la época a un medio de circulación nacional.

¿Se puede inaugurar una embarcación -CAII fluvial- para brindar seguridad en las aguas de un embalse sin cumplir con los requerimientos para entregarlo a la Policía? Sí, se puede. El 17 de diciembre de 2018, sobre el embalse Topocoro, esta nave surcó las aguas por primera y única vez, con invitados de la farándula criolla a bordo. Desde entonces, su puesta en servicio ha estado en medio de un limbo jurídico. Medio millón de dólares flotando en el agua.

¿Se puede inaugurar un puente sobre el río Magdalena sin las ‘orejas’ de acceso? Sí, se puede. Ocurrió en 2006, cuando los periodistas fuimos invitados al acto de inauguración y ¡sorpresa!, los vehículos no podían acceder al tablero que uniría a Barrancabermeja con su vecina población de en frente, Yondó, porque sus accesos estaban desfinanciados.

La discusión que se ha zanjado ahora entre dos exfuncionarios por quién tuvo la culpa de los retrasos en la entrega completa del intercambiador de Fátima, inaugurado con toda la pompa en diciembre pasado, es otro ejemplo más de que, para nuestros gobernantes, vale más cortar una cinta, salir en la foto, inmortalizar su nombre en una placa que, realmente, hacer valer aquel viejo adagio ‘obras son amores y no buenas razones’.

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