lunes 22 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Puro realismo mágico

Y aquí en la tierrita nuestro mandatario departamental se ‘contagió’ del ambiente festivo, subió al aeropuerto de Lebrija, le pegó a la caja de las vacunas una hoja impresa con el eslogan de su administración, y luego salió a decir sin despeinarse que “a la vacunación hay que quitarle protagonismo y populismo”
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En esta esquina del mundo los hechos superan la ficción tal cual como lo plasmó la pluma del nobel García Márquez en sus textos escritos. El ridículo que hicimos los colombianos la semana pasada con el ‘recibimiento’ dado al paquete de cincuenta mil vacunas anticovid-19 es digno de un cuento macondiano. El exceso se nos sale por lo poros.

Que es noticia, sí. Que es un hecho inédito, también. Que merecía amplio despliegue, de acuerdo. Pero no así. Noticieros transmitiendo la ruta del avión que traía las vacunas, representantes del Gobierno nacional vestidos de funcionarios de la Aeronáutica Civil esperando el vuelo, la ‘encomienda’ de Pfizer envuelta con el pabellón, luego discurso del presidente ‘henchido de orgullo el corazón’ y, para más, caravana en vivo siguiendo el minuto a minuto de su desplazamiento -de las vacunas- a una bodega de frío.

Que el país necesitaba un mensaje esperanzador, claro. Que lo importante es convencer a los incrédulos para que se vacunen, cierto, pero que el inicio de la inmunización se convirtiera en un espectáculo folclórico en las regiones, repitiendo el mismo libreto de los genios de las selfis, con agendas impuestas para que funcionarios del alto Gobierno hicieran presencia con el fin de ‘generar sensación de confianza’ resultó, la verdad, un manoseo al sector de la salud, primeros en turno de vacunación.

Y aquí en la tierrita nuestro mandatario departamental se ‘contagió’ del ambiente festivo, subió al aeropuerto de Lebrija, le pegó a la caja de las vacunas una hoja impresa con el eslogan de su administración, y luego salió a decir sin despeinarse que “a la vacunación hay que quitarle protagonismo y populismo”. Sí, como no.

Mejor atender el sabio consejo del médico epidemiólogo Mauricio Herrera: “La peor situación a la que podríamos enfrentarnos es aquella en la cual se dieran un exceso de muertes, sufrimiento de las familias y gran costo para la economía, en la medida en la que, como comunidad, nos relajáramos en el cumplimiento de las medidas de autoprotección ante la expectativa de un programa de vacunación que resultara implementándose tardíamente y a cuentagotas”. Advertidos.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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