martes 13 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Renunciar

Renunciar es un verbo que no nos gusta conjugar en Colombia. Ahora mismo, la ministra de Minas y Energía, Irene Vélez Torres, se encuentra en el ojo del huracán debido a una serie lamentable de salidas en falso que demuestran, por una parte, que cumplir con los pactos burocráticos -ella es hija de un líder del movimiento de la vicepresidenta Francia Márquez- no garantizan necesariamente buenos resultados, y por el otro, el ser activista sobre asuntos ambientales, cuando de gobernar se trata, puede resultar un tiro en el pie.

La ministra, a quien le critican ser filósofa, tiene en sus manos nada menos que dos chispas que pueden producir incendios colosales: el incremento actual en las tarifas de energía eléctrica y el seguro aumento en el precio del galón de gasolina. Sus titubeos y desconocimiento no han producido confianza, así de sencillo, y no son tiempos para justificarse con un ‘estoy aprendiendo’.

El otro caso es el del senador Alex Flórez, conocido por la opinión pública por un hecho vergonzoso que protagonizó hace un par de semanas, del cual trató de desmontarse, como se dice coloquialmente, ‘por las orejas’. Copio enseguida los apartes de una buena explicación, publicada por un médico forense en sus redes sociales, sobre las razones por las cuales el ‘deshonorable’ congresita debe -o debía- renunciar: “porque carece de ética, valor o principio indispensable en un servidor público, especialmente si fue elegido por quienes en él creyeron. Porque no sabe que un servidor público lo es las veinticuatro horas del día”.

“Aún embriagado, con una alcoholemia alta, habló por un medio de comunicación y dijo que él estaba para hacer leyes, no para dar ejemplo. Porque reconoce que tiene un problema con el alcohol pero él mismo indica cómo debe hacerse el tratamiento”.

“Porque como hacedor de leyes, debiera estar promoviendo alguna que proteja a la mujer, que le permita a la mujer subsistir sin necesidad de prostituirse y no usando su cuerpo a través del pago de dinero. Porque la prostitución es violencia de género que agrede, victimiza y discrimina”. El verbo renunciar se deja conjugar.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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