martes 04 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Un millón de vehículos

Estamos a una curva de alcanzar esa -nada ‘honrosa’- cifra en el área metropolitana de Bucaramanga. Las soluciones a la exasperante movilidad de esta ciudad no dan espera. Pareciera que, cada día, nos volvemos más sujetos pasivos ante la magnitud de un problema ‘metropolitano’, que no considera límites ni enunciados llamativos para generar titulares. El caos nos abruma cada vez que ponemos un pie, o una llanta, afuera de casa.

Si usted decide sacarle el quite a las arterias viales, como las carreras 33 o 27 para ir al sur de la ciudad, y se va por la llamada ‘carretera vieja’ a Floridablanca, llénese de paciencia. La intersección para seguir por ella o desviarse hacia el sector de Lagos del Cacique, por cuenta de los conductores que violan el cruce prohibido a la izquierda, puede formar en horas pico una cola de más de dos kilómetros de carros. La pereza de los ‘avivatos’ detiene el flujo en ese punto y causa el trancón. ¿Algún agente de Tránsito por allí? Ninguno.

Ahora, si usted quiere llevar a un turista a conocer ese monumento nacional que, otrora, nos producía orgullo, se puede llevar una decepción. Girón es un parqueadero a cielo abierto en donde, por cada una de las estrechas calles del casco antiguo, hay una cola de vehículos estacionados que obliga a ‘adelgazar’ a quien ose pasar por ellas. ¿Alguien por ahí para ordenar ese caos? Nadie.

Pero, si mejor prefiere descontaminar sus pulmones y busca un lugar plácido en los cerros orientales, como el Parque Carlos Virviescas, no intente parquear su carro en los únicos cinco espacios que hay porque corre el riesgo de tener que dejarlo en plena vía, obstaculizando un carril y dejando a merced del azar, y de un señor que cumple funciones de vigilante, el paso vehicular. ¿Y el trancón? No es su problema.

Esos pactos de movilidad, que se anuncian cada tanto, no resolverán al agudo problema hasta tanto los ciudadanos entendamos que, además de derechos, también tenemos deberes, y uno de ellos es el civismo, el cual se lo ‘cargó’ una motocicleta hace rato.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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