martes 14 de noviembre de 2023 - 12:15 AM

Luis Fernando Rueda

Un presidente que nos es extraño

La presidencia de Gustavo Petro es quizás la gestión más vigilada que mandatario alguno, en Colombia, haya podido tener. Todos los ojos están encima de un gobierno el cual, luego de 15 meses de haberse instalado en el poder, tuvo una luna de miel cortísima con la opinión pública, esa que lo llevó a convertirse en el primer presidente proveniente de la izquierda, es más, el primer presidente que en su pasado combatió al Estado como guerrillero, y el primero que se hizo acompañar en su fórmula vicepresidencial por una lideresa negra, humilde, proveniente del Pacífico colombiano, lejana a la rancia oligarquía bogotana. Una bocanada de aire fresco.

Este fin de semana sendos artículos publicados en El País (grupo Prisa) y Cambio, publicaron un perfil del presidente Petro y una entrevista a la vicepresidenta Francia Márquez, que describen en buena medida las causas de una especie de desencanto generalizado el cual se refleja en los titulares en medios de comunicación, cada vez más pesimistas. Una publicación dada a conocer por la Universidad del Rosario y la firma Cifras y Conceptos, antes de las elecciones territoriales del pasado 29 de octubre, dejó ver que los jóvenes en Colombia tienden, cada día más, a simpatizar con ideas de derecha. Los resultados de los pasados comicios reconfiguraron el panorama político como si hubiéramos retrocedido en el tiempo.

Hay más Petro que presidente, pudiera ser una primera conclusión al leer el perfil de El País, una radiografía sobre el estilo de un mandatario sentado en su ideología radical que lo aleja, rápidamente, del disenso. Los continuos sobresaltos de la ‘paz total’, la tempranera ruptura de una coalición de gobierno que prometió ‘el cambio’, los escándalos de su círculo más cercano, las dificultades que han tenido en el Congreso de la República sus proyectos de reforma, sus constantes ausencias y el frenético uso de X son, entre otras, características de un presidente que nos es extraño, valga decirlo.

Su fórmula, Francia Márquez, le agrega a esa frustración esta frase: “Las trabas y las trampas del establecimiento están tan abigarradas, y están hechas para que nada pueda cambiar”.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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