lunes 23 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Una biblioteca digna

Escarbando un poco en la historia de este lugar se encuentra que su puesta en funcionamiento no fue fácil
Escuchar este artículo

La Gabriel Turbay se fue apagando poco a poco, frente a los ojos de toda la ciudadanía, por culpa de la desidia, la estrechez mental y la politiquería. Esta calificación puede sonar injusta a oídos de personas que en pasadas administraciones locales, seguramente, llegaron cargadas de buenas intenciones, quizás con los mejores planes, pero la realidad es que este edificio puesto al servicio de los bumangueses en 1982, que debe permanecer ahora luego de su recuperación como un recinto sagrado para cultivar el hábito de la lectura, se convirtió en un espacio con libros y nada más.

Escarbando un poco en la historia de este lugar se encuentra que su puesta en funcionamiento no fue fácil. Por allá en 1973 el exdirector de este diario, Rodolfo González García, junto con quien fuera el gestor principal de esta obra, Jorge Valderrama Restrepo, le dieron vida a un anhelo que tuvo que sortear múltiples dificultades, principalmente, de burocracia e indiferencia. En la alcaldía de Rafael Rueda Prada se formalizó el proyecto, que en un inicio funcionó en dos casas de la ciudad. Hacia 1976 Alfonso Gómez Gómez, alcalde de la época, cede el terreno donde hoy se encuentra la Biblioteca, su construcción arranca en la administración de Ambrosio Peña Castillo, en 1977, y posteriormente Eduardo Remolina Ordoñez impulsa su terminación. Pasaron entonces nueve años para que una ciudad capital, como Bucaramanga, tuviera una biblioteca a la altura de sus aspiraciones.

Valderrama Restrepo fue un activista cultural que luchó por cerca de veinte años, como su director, para mantener y dotar los siete pisos de la Turbay, incluso para sacar adelante otras de sus obsesiones, poner a funcionar allí la emisora cultural que hoy lleva el nombre del inmolado líder santandereano Luis Carlos Galán Sarmiento.

La Biblioteca Pública, para complacencia de la ciudadanía, se volvió a iluminar muchos años después de ser un botín burocrático, y gracias al trabajo silencioso de un equipo de funcionarios que entendió, en la presente administración, la importancia que tiene para nuestra ciudad revivir esa conexión intelectual y abierta entre todos quienes somos sus habitantes. Una gran noticia.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad