lunes 25 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Una causa equivocada

Negarse esa posibilidad, la de hacer buen uso de la tecnología en beneficio de la convivencia ciudadana, es pensar con el estómago y no en la oportunidad de ordenar el terrible caos en el que se convirtió el tráfico de Bucaramanga
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Cuando usted viaja por tierra o transita por una autopista de grandes especificaciones es usual que le avisen con relativa anticipación por medio de señales que le baje a la velocidad porque, más adelante, operan radares que le podrían significar, además del mal rato, una multa por violar el límite máximo permitido. Su intención es hacer uso de la prevención para reducir los accidentes de tránsito y sus posibles y hasta fatales consecuencias.

Pero no nos gusta. De hecho, cuando la autoridad nos ‘pilla’ acudimos a las excusas, maromas y dramatizaciones con el fin de evitar el comparendo. Digamos que si uno es un buen ciudadano termina por aceptar la falta y asume que o paga en el lapso establecido o el asunto se puede ir incluso hasta un tribunal por negarse a hacerlo.

Muestra fehaciente de que las normas no son de nuestro agrado es el inverosímil número de carros y motocicletas que se encuentran ‘guardados’ en los patios de Tránsito, hecho registrado recientemente por este diario, los cuales no son reclamados por sus dueños. Preferible perderlos porque con la misma plata que cuesta saldar la infracción y sus -también inverosímiles- trámites se puede adquirir un nuevo vehículo. Comprar una motocicleta es tan fácil, como dice la publicidad, que con la sola cédula basta.

Y con ese imaginario nos hemos casi que solidarizado para satanizar las famosas fotomultas, a tal punto, que nuestros gobernantes -de antes y de ahora- montan causa común para no pronunciar ni siquiera ese tema porque saben que tomar una decisión al respecto les afectaría su popularidad. De hecho, lo asumen desde el lado contrario y prometen inmolarse antes que en su territorio se implante un sistema como este el cual, además, terminó pervertido al convertirse en la devolución de favores para el enriquecimiento de particulares.

Negarse esa posibilidad, la de hacer buen uso de la tecnología en beneficio de la convivencia ciudadana, es pensar con el estómago y no en la oportunidad de ordenar el terrible caos en el que se convirtió el tráfico de Bucaramanga, el cual reclama soluciones, no promeseros en campaña.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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