martes 20 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

Una feria que nos identifique

Concluyeron las dos semanas de actividades que hicieron parte de la programación de las ferias y fiestas de Bucaramanga, las cuales suceden en la primera quincena del mes de septiembre y que, a la sazón de los gobernantes de turno, van mutando en la búsqueda de su propia identidad con el fin de convocar a toda la ciudadanía.

El alcalde Juan Carlos Cárdenas defiende la versión 2022 de la Feria Bonita, nombre acogido para nuestras festividades hace por lo menos una década, afirmando que su administración destinó $2.133 millones para organizar 33 eventos, los cuales recibieron más de un millón de participantes, “miles de visitantes, hotelería con ocupación cercana al 100 %, mayores ventas para comerciantes y nuestra ciudad se destacó a nivel nacional”. En su cuenta de Twitter manifestó su complacencia por la dinámica económica que, según sus cuentas, dejaron $100 mil millones “que entraron a los bolsillos de miles de bumangueses”

Para sus detractores, la celebración de las ferias propicia el caos urbano, ante el cierre de vías para el desarrollo de sus actividades culturales, y genera todo tipo de desordenes alentados, principalmente, por el exceso en el consumo de alcohol. Hasta aquí nada distinto de festividades que se llevan a cabo en otras latitudes.

La gran diferencia, eso sí, está en el arraigo que este tipo de celebraciones tiene en sus habitantes. Barranquilla, por ejemplo, tiene en sus carnavales una larga tradición que, incluso, los llevó a ser declarados por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, en 2003. O las fiestas de San Pedro, en el Huila, que tienen en el Sanjuanero su emblema el cual, va mucho más allá de ser un baile representativo. Allí hay que ver como, desde muy pequeños, se preparan para participar en sus fiestas.

En nuestro caso no tenemos una sino dos, pues una cosa es la Feria de Bucaramanga, y otra, la Feria Ganadera. Los 400 años de la capital santandereana nos cogieron buscando todavía esa expresión de identidad ciudadana que logre el posicionamiento social de nuestras festividades. Declararlas ‘bonitas’ no suma mucho.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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