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Luis Pinilla Pinilla
Jueves 11 de abril de 2013 - 12:00 AM

Sesenta y cinco años de tu partida

Publicado por: Luis Pinilla Pinilla

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Con el corazón unido y tomados de las manos desandamos tus pasos. Al regresar a Barrancabermeja supimos de todo lo que sembraste en tu corta vida. Aprendimos que la vida tiene sentido si se entrega a los demás y se lucha por construir un reino de amor.

Tuvimos la experiencia de vivir de cerca con “esos los pequeños” que bajo el inclemente sol de las breñas bermejas de Juma buscaban sobrevivir obteniendo de la nada su sustento, llevándonos a poner punto final al dolor para convertirlo en infinito amor por lo que la vida nos ha dado.

Nunca entenderemos por qué te fuiste, pero hemos caminado el sendero del perdón: “El perdón permite liberarse de todo lo soportado para seguir adelante. Se recuerda el frío del invierno, pero ya no se tiembla porque ha llegado la primavera”. Nunca te olvidaremos ni dejaremos de añorar tu presencia, pero hoy tenemos las raíces que nos diste y el amor del Padre del cielo que nos ayudó a seguir adelante. “El perdón opera un cambio de corazón. Debemos ponerle fin al ciclo del dolor por nuestro bien y por el de futuras generaciones. El perdón, ciertamente, no surge en el hombre de manera espontánea y natural.

Perdonar sinceramente en ocasiones puede resultar heroico. La experiencia liberadora del perdón, aunque llena de dificultades, puede ser vivida también por un corazón herido, gracias al poder curativo del amor que tiene sus raíces en el inagotable amor de Dios.” (Sanación Intergeneracional de Robert DeGrandis S.J.)

Poner fin al ciclo infinito del dolor es un regalo que debemos proporcionarles a nuestros hijos. Debemos perdonar siempre y comenzar a disfrutar la maravilla de la paz y de haberte tenido como padre, para dejarles un legado de esperanza y una memoria de felicidad que los impulse a ser agentes constructores de un país más humano y en paz.

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