Publicado por: Luis Pinilla Pinilla
El miércoles 17 falleció Alfonso Gómez Gómez de quien nos quedan sus enseñanzas en la actividad política como Alcalde de Bucaramanga, dos oportunidades Gobernador de Santander, Ministro de Gobierno, y en la actividad académica uno de los fundadores y directivos de la Unab. En lo personal me cabe la satisfacción de haber escrito el prólogo de mi obra “Belisario Betancur – El Presidente de la Democracia Participante”, cuyo lanzamiento será en mayo, prólogo de donde transcribo apartes.
Empieza el prólogo: “El Poeta de Ámaga – Así fue llamado Belisario Betancur en su juventud, cuando se destacaba en el medio aldeano, Amagá, como joven de inquietudes intelectuales. Y porque componía algunos versos. Muchos hemos espigado en ese campo y los hemos ‘cometido’. Pero otras ocupaciones nos han enrumbado por los senderos de variadas actividades que han definido nuestra vida. Y en épocas juveniles había que hacer versos”.
Siguiendo con vivencias conjuntas cuenta como Belisario y él: “… sin rebajar las intervenciones de Gaitán en el teatro Capitol. Las arengas de Gaitán las oíamos los estudiantes de la época, liberales y conservadores, aunque yo era turbayista, pues me gustaba la candidatura de Gabriel Turbay, por quien había sufragado como diputado en la Asamblea de Santander para hacerlo senador, estando él como Embajador en Washington”.
Sobre el proceso que nos ocupa hoy día, cuenta Alfonso: “El gobierno Betancur tuvo las mejores disposiciones para la paz, pero ella no fue dada. Las normas sobre elección popular de alcaldes, para ejemplo, se expidieron impulsadas por ese gobierno, pensando en la paz, pues había que considerar en la vinculación de ellos a la administración pública, y nada mejor que ganaran puestos administrativos donde pudieran hacerlo, por medio de tal elección popular. La obsesión por la paz representó empeño riguroso, aunque frustrado”. Descansa en paz, Alfonso.









