Publicado por: Luis Pinilla Pinilla
En su encíclica Populorumprogressio, 26 mar 1967,el Papa Pablo VI lanza, cual doctrina, la máxima: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”, referiéndose al desarrollo integral: político, económico, social, humano.
Al respecto, en documentos de la Fundación Social, 1999, en planteamiento de reciprocidad entre lo uno y lo otro, se lee: “La paz se construye con desarrollo productivo, sustentable, justo y humano. Esto implica definir un nuevo horizonte donde todos los colombianos tengamos derecho a la satisfacción de las necesidades básicas y al desarrollo libre de la personalidad. El desarrollo está claramente vinculado con el logro de la paz, la libertad y la seguridad a nivel nacional e internacional. Los seres humanos son el núcleo del desarrollo sostenible y tienen derecho a disfrutar de una vida sana y productiva.”
Por su parte Mons. Alberto Giraldo, jul. 97, dice:“Si estamos pensando que la paz del país se construye por la negociación del Gobierno y la subversión, estamos haciendo una reducción de la paz. Los medios de comunicación han hecho conocer al país que, de las muchas muertes violentas que hay, solo el 15 por ciento son fruto del enfrentamiento armado. Entonces, una negociación miraría ese pedacito, pero queda el otro 85%: Violencia de delincuencia común familiar, de venganzas, de enfrentamientos. Es allí donde uno se da cuenta que el trabajo por la paz tiene que abarcar, a la hora de la verdad, la existencia plena de todos los colombianos. Tenemos que hacer una gran cruzada para lograr la paz, de lo cotidiano, es decir, la paz personal, de la familia, de las instituciones, porque el trabajo por la paz, a la hora de la verdad, es como la resultante del orden, de la justicia, de la solidaridad, del sentido de reconciliación que vive todo un pueblo.” (El Tiempo).
Entre otros ítems, se requiere del desarrollo humano que nos saque de la cultura de la violencia en que estamos inmersos.









