jueves 20 de agosto de 2020 - 12:00 AM

“A Dios rogando y con el mazo dando”

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Con la venia ante mis lectores por ser repetitivo, vinieron a mi memoria las oraciones rezadas en Zapatoca, en especial el rosario de la aurora, 5:00 a.m., que rezábamos los primeros sábados del mes, dándole la vuelta al parque; ceremonia que todavía seguimos recordando con mi amigo de infancia, compañero de “correría” y actualmente sacerdote, Mauro Serrano. Estas plegarias me ayudaron a superar un poco la tristeza espiritual y material por el asesinato de mi padre, Luis Pinilla Rueda, en Barrancabermeja el 10 de abril de 1948, como “producto” del “bogotazo” ante el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán; siendo entonces desplazados a Zapatoca, con mi madre y mis hermanos

Lo anterior vino a mi memoria al ver, con gran satisfacción, al Presidente Iván Duque y su esposa, a la Vicepresidenta Martha Lucía Ramírez y su esposo, acompañados por otros funcionarios del Gobierno, en celebración eucarística en la Catedral Primada de Colombia, ceremonia realizada por el Arzobispo, Sangileno, Monsenor Luis José Rueda, orando por el bien de la patria, del mundo. Y se reforzaron en mi memoria ante la “censura” pronunciada por la Alcaldesa de Bogotá, Claudia López y el Senador Gustavo Petro de observarlos en misa supuestamente “violando” las normas preventivas para evitar el contagio de la pandemia. Y la verdad es que ellos se veían con todas las prevenciones adecuadas, recomendadas para evitar la contaminación.

Ahora bien cuando digo “con el mazo dando”, aunque ante su atrevimiento, su imprudencia me provocaría darles un “mazazo” a Claudia y a Gustavo, no pienso para nada en la violencia, hablo del mazo cual herramienta de trabajo, ante la situación económica tan complicada en que se encuentra Colombia, el mundo, y la que nos espera para cuando se supere la pandemia y ahí si lo que más nos corresponde es rogar a Dios para que ello sea superable y lo más pronto posible. Entonces sí, con mayor razón: “A Dios rogando y con el mazo dando”.

Que cada quien acuda a la oración que más le satisfaga, que más lo acerque a Dios. En lo personal y como católico creyente y practicante que soy, seguiremos, con Sonia, en el templo o por televisión, asistiendo a las celebraciones eucarísticas y, hasta donde ello sea posible, las celebradas por Monsenor Luis José Rueda. Entre tanto: “Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea

Tu nombre, venga a nosotros Tu reino hágase Tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdónanos nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden; líbranos del mal.”

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