jueves 15 de abril de 2010 - 10:00 AM

Coherencia ¿rebaño u horda?

Luego de reflexionar, motivado en la fe en un Dios y en el quehacer de historiador, expreso la inconformidad y el desconcierto ante lo que estamos viviendo, que incluso a veces amenaza la esperanza. 'Pero hay una manera de contribuir a la defensa de la humanidad y es no resignarse.

En la vida existe un valor que permanece muchas veces invisible para los demás, pero que el hombre escucha en lo hondo de su alma, es la fidelidad o traición a lo que sentimos como un destino a cumplir', Sábato. En ese destino al que estamos llamados, ser coherente implica no ser indiferentes ni oír los cantos de sirena; ante la realidad, es necesario 'cuando tomemos agua, mirar dónde está la fuente.' Es motivo de confusión y reflexión profunda la incoherencia con que vemos actuar a la sociedad en nuestro país, explicitada de manera clave en las últimas elecciones, en las que pese a todo el dolor, muerte, desconcierto y violencia a que nos han sometido los integrantes del narcotráfico, la parapolítica, las guerrillas, algunos presos en nuestras cárceles, muchos triunfadores son directa o indirectamente voceros o herederos de quienes han promovido toda la insania que significan las violencias y sus métodos, sin importar el daño causado.

Debemos ser coherentes con los principios aprendidos a través de nuestra vida, basados en la familia, nuestra relación social y religiosa y la razón que nos permite asumir posiciones humanas ante la realidad. Nadie tiene la verdad total, pero hay fundamentos básicos de moral, ética y convivencia humana innegociables. Las personas deben expresar sus valores, porque sería soberbio pensar que uno tiene la última palabra, así que debemos oír y reflexionar, revalorando lo nuestro si es necesario, pero ante todo no conviviendo con los antivalores que en este momento actúan como válidos en ciertos medios y van en contra de nuestro sentido de vida y nuestra libertad que están en peligro. 'Si los lobos contagian a la masa, un mal día el rebaño se convertirá en horda', Jünguer. Antes que esto suceda, pensemos en términos de futuro y no solo de coyuntura y no esperemos que esta no tenga salida; hay que empezar a cavar el pozo antes de que llegue la sed.

Es preciso volver a recuperar la fe en el hombre, pese al miedo por lo que vemos a diario; creer que es posible continuar detrás del sueño de país que nos hemos forjado. Emprendamos la recreación del ser humano y de la patria en que vivimos, buscando la coherencia que se necesita para ello. Si asistimos a reuniones sociales o actuamos familiar o profesionalmente, nos damos cuenta que personas somos ¿auténticos o incoherentes? ¿Cómo podemos ser ejemplo de lo que decimos, si en el momento nosotros mismos hacemos lo contrario? Tengamos la firme voluntad de ser coherentes entre lo que pensamos y decimos, entre lo que decimos y actuamos.

 

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