jueves 17 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Danos paz, prosperidad, sosiego, alumbra el camino, ilumina el sendero

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Ante la situación, la pandemia, el caos que estamos viviendo, que estamos padeciendo en Colombia, en el Mundo, bien valga acudir, como título, a esta cita bíblica porque, para quienes creemos en Él, es necesario acudir a Dios.

Empiezo por lo repudiable, más que violenta, salvaje de la actuación presente de la policía, que inevitablemente me llevó a recordar el salvajismo policial que padecimos por cuenta del “gaitanismo”, el 9 de abril de 1948, cuando la Policía era una institución departamental; la situación fue tal que llevó al Gobierno a constituir, legalizar la Policía como institución nacional, “ligada” en alguna forma al Ejército.

En las circunstancias, la hecatombe nacional y mundial que estamos padeciendo, llegué a recordar que el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y el caos, salvajismo que vino a continuación, fue auspiciado por la Unión Soviética y el comunismo, buscando con ello impedir la conformación de la Organización de Estados Americanos – OEA, que las naciones realizaban en Bogotá, caos contando inclusive con la participativa presencia de Fidel Castro en la carrera 7ª con Avenida Jiménez, en el sitio y momento del asesinato de Gaitán.

Al respecto me atrevo a citar a Gabriel García Márquez, quien escribe: “en una de mis largas conversaciones con él sobre todo lo divino y lo humano, el 9 de abril ha sido un tema recurrente que Fidel Castro no acabaría de evocar como uno de los dramas decisivos de su formación”.

La evocación anterior para que sepamos, entendamos, que entonces, ahora y siempre, todo lo que acontece, lo malo y también lo BUENO, que sucede en Colombia, en una u otra forma está ligado a la situación, los acontecimientos internacionales.

Por ello y con la venia de quienes “carecen” de religiosidad, acudo a la Biblia empezando por la expresión de Jesús de que debemos perdonar hasta 70 veces 7. Pasando por el libro Eclesiástico que trae declaración de amor misericordioso, clemencia y perdón; yendo a los salmos 102 y 103, donde se invita a la amistad social, reconociendo que somos hermanos.

Y con la venia por el exceso de comillas “oigamos” a Eugenio Arellano: “¿Qué le estará pasando a nuestro país – desde la última vez que yo le canté? – mi último bambuco habló del dolor, - ahora las cosas andan de mal en peor. - Si la moral del mundo va para atrás - ¿qué se hicieron los hombres que hacían el bien? – siempre la misma cosa no habrá poder, - para que la justicia traiga la paz. – Hay que sacar el diablo no hay más que hacer. – Que suenen explosiones de inteligencia – sobre el herido vientre de mi país, - que el pueblo desde niño tome conciencia – que la violencia no lleva a un fin;”

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