jueves 02 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Derecho a la verdad

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Consciente con el “compromiso” de mi articulo anterior de seguir resaltando en mi actuación, en mis artículos, lo positivo, voy al derecho a la verdad, resaltando que la memoria histórica es un concepto central para entender la transcendencia de la verdad y su significado político y jurídico.

La fidelidad de esta memoria a los hechos suele ser un ejercicio subjetivo, pero aspira a construir una narración socialmente compartida con sucesos que, como los que se relatan en este informe representa hitos fundamentales en nuestra evolución como nación.

La narración de los graves crímenes perpetrados a lo largo de la humanidad y de impunidad que subsiguió refleja no solo lo que puede ser pertinente, sino que constituye un retrato de los males profundos que afectan a nuestra sociedad.

¿Cómo es posible que la violencia enloquecida y despiadada de las partes en conflicto haya segado millares de víctimas, y no se haya generado cambio en la forma de resolver los conflictos en Colombia? ¿ Cómo aceptar que el inexplicable desprecio hacia la vida de otros haya permanecido impune?

Estas preguntas, sin respuestas satisfactorias se pueden insertar en las múltiples tragedias que Colombia ha vivido por causa de las violencias.

En momentos en que el país se debate aun en las fauces del conflicto armado interno, de los crímenes horrendos de la guerrilla, del paramilitarismo, del narcotráfico, en el desprecio por la vida y la libertad y en los delitos perpetrados por agentes del orden, la reflexión sobre lo ocurrido hace unos años en el Palacio de justicia ofrece al país una oportunidad de enmendar rumbos, de mirarse honestamente en el espejo de la miseria y de la tragedia y, y a partir de asumir de esas verdades forman parte también de nuestra identidad, plantear todo el esfuerzo conjunto de construir paz sobre bases solidas y de poner la dignidad humana por encima de cualquier otra consideración.

Con toda razón la comunidad internacional ha señalado la desaparición forzada como uno de los crímenes mas atroces , que supone la vulneración simultanea de muchos derechos y la incertidumbre tortuosa.

Como la construcción de la paz es tarea de todos y por siempre; acojamos la invitación proclamada por Juan Pablo II desde Sarajevo en 1997: ¡ Nunca más la guerra, nunca más el odio y la intolerancia! ...La lógica inhumana de la violencia debe substituirse por la lógica constructiva de la paz. El instinto de venganza debe dar paso a la fuerza liberadora del perdón”.

En este artículo, me he basado fundamentalmente a lo expresado en mi libro Violencias de hoy, herencia de un pasado” , editado y publicado en 2011.

luispinillapinilla@hotmail.com

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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