jueves 19 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

'El hambre no puede esperar'

Son palabras de la Declaración del Milenio promulgada por la ONU en el 2000, con el compromiso de los países signatarios de trabajar por su cumplimiento, con meta final en el año 2015. La frase se complementa con otra que podemos calificar como sentencia: 'El mayor escándalo no es que el hambre exista, sino que continúe existiendo cuando tenemos los medios para erradicarla.'

Cinco años después, Eveline Herfkens, Coordinadora Ejecutiva de la Campaña para las Metas del Desarrollo del Milenio, al valorar el resultado de los objetivos trazados decía: 'Lo que ha faltado hasta ahora es la voluntad política de los líderes mundiales para cumplir con los compromisos del milenio.' Lo más frustrante de este proceso es leer en el Diálogo Norte-Sur, promulgado en 1980 como conclusiones de la comisión internacional liderada por Willy Brandt: 'El mundo debe terminar con el hambre y la desnutrición, eliminando la pobreza absoluta antes de que termine este siglo.' El informe, al igual que la Declaración del Milenio, fija objetivos a cumplir periódicamente y a su vez alerta sobre la necesidad de reducir significativamente el gasto armamentista; sobre un ordenamiento justo del sistema financiero y sobre una mayor equidad en las relaciones comerciales entre los países más desarrollados y los menos desarrollados.

Retrocediendo aún más, en 1945 se creó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación – FAO, reunida actualmente en Roma; entre los objetivos de la reunión está el reconocer como inalcanzable la meta del 2015 y 'correrla' para el 2040; al fin y al cabo, al ver las cifras divulgadas, se observa que el hambre, en lugar de disminuir ha aumentado incluso en los países desarrollados. Se destaca en la reunión la ausencia de los Jefes de Estado del G8, los países más ricos, y se aduce que no asisten porque esas reuniones constituyen pérdida de tiempo.

La verdad es que en Colombia basta con salir a caminar con los ojos del cuerpo y también con los del alma abiertos, para advertir el hambre que se refleja en tantos y tantos seres humanos. Al volver sobre estas realidades siempre me retrotraigo 30 y más años atrás cuando, visitando como Alcalde de Barrancabermeja uno de los barrios deprimidos de la ciudad, una persona se me acercó y me dijo que no tenía trabajo, le pregunté que como hacía y me respondió: 'cuando a uno los hijos le lloran de hambre, uno se le mide a lo que sea'.

Unos años antes Paulo VI había promulgado en Populorum Progressio: 'El desarrollo es el nuevo nombre de la paz', porque cuando los hijos lloran de hambre lo que sea puede ser el Eln, en ese entonces, las Farc, los paracos, las bacrimes en que aquellos se han ido transformando, el simple sicariato y si para combatirlos acudimos solo a las armas, son más recursos para la guerra y menos recursos para la paz, para erradicar el hambre y 'el hambre no puede esperar'.

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