jueves 19 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Feliz Navidad y en Año Nuevo PAZ

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Atendiendo sugerencias de mi hijo Luis José y como una forma de “contribución” a la construcción de paz, valga este artículo en ese sentido. Para ello empiezo con algunas expresiones de niños que se reúnen con Sonia en desarrollo de diversas actividades. “En Navidad se celebra el nacimiento del Niño Dios y en ella se come, reunidos en familia, carne, pavo, natilla, chocolate caliente, buñuelos y galletas.” “La Navidad se trata de estar con la familia; los que piensan que la Navidad son solo regalos, están equivocados.”

“La Navidad es el momento de recordar y convocar una vez más a Jesús; pasar momentos en familia y celebrar no solo los regalos, obsequios y comida; es para que todos seamos felices, ojalá pudiendo ir a Venezuela para tener toda mi familia reunida.”

Lo anterior buscando mostrar como LA FAMILIA es atinente con la construcción de PAZ. Al respecto en el día octavo de la Novena de Aguinaldos, rezamos: “José era descendiente de David, tuvo que viajar entonces de Nazaret hasta Belén, al sur de Jerusalén. Viajó con María, su esposa que esperaba su hijo para pronto. El viaje fue probablemente en un burrito, donde iba montada María. Y en los pasos malos, José tomaba el asno por el cabestro, con mucho cuidado. Se demoraron varios días, descansando en algunos pueblos, donde tenían amigos y familiares.

Al fin llegaron a Belén. Pero como había tanta gente por motivo del censo, no encontraban hospedaje. Buscaron por todas partes y ya por la tarde, sólo hallaron una pesebrera, donde por las noches se guardaban los animales.

Con mucha paciencia, arreglaron aquel lugar de la mejor manera, y cansados como estaban, se dispusieron a pasar la noche.”

Ya en el día noveno rezaremos: “Estaban María y José en el pesebre, donde se habían albergado, cuando ‘a la manera que el rayo del sol pasa por un cristal sin romperlo ni mancharlo’, del vientre de María salió el Niño y ella lo envolvió en pañales y lo puso sobre las pajas del pesebre.”

“Oh sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro; oh divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios.

¡Dulce Jesús mío, mi Niño adorado: Ven a nuestras almas, ven, no tardes tanto!”

¡Que así sea, Señor Dios Nuestro!

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