jueves 23 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

II - El devenir de las ideas políticas

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Uno de los lectores y comentaristas de mis artículos, David Aljure, dice sobre mi artículo anterior que lo cierto de la política es que es corrupción. Y lo cierto no es que la política sea corrupción, sino que, al igual que la violencia a otros males, se pueden encontrar en varias, por no atreverme a decir qué en todas, las actividades humanas y no digo que en todos los humanos sino en algunos. Ahora bien, como en dicho artículo termino con un “continuara”, continuemos.

En 1980, en un programa para la supervivencia, liderado por Willy Brandt, “Proponen reformas a largo plazo para el año 2000, programas prioritarios para la década del ochenta y un plan de emergencia para evitar una crisis económica inminente. Detrás de sus discusiones se asoman los tradicionales problemas de guerra y paz y los ingentes gastos armamentistas, que imponen quitar recursos destinados a resolver necesidades urgentes. Este es un informe político que aborda los problemas mundiales desde una óptica política y llama a los países del mundo a aportar respuestas creadoras.

El mundo debe terminar con el hambre y la destrucción, eliminando la pobreza absoluta antes de que termine este siglo. El Norte debe cambiar la tendencia actual de proteger sus industrias de la competencia del tercer mundo y promover más bien un proceso de reestructuración positivo y dirigido hacia el futuro y dirigido hacia el futuro. Los objetivos que acabamos de definir exigirán la transferencia de fondos a gran escala, sin esta, se correrían peligros y dificultades sin precedentes. Hay necesidades urgentes de alimentos, de exploración y desarrollo de minerales y energía, necesidades en el sur cuya satisfacción es importante para el Norte”

Ya en el siglo XXI, en la Declaración del Milenio la ONU se compromete en objetivos hacia el año 2015, donde se lee: “El mayor escándalo no es el que el hambre exista, sino que continúe existiendo cuando tenemos los medios para erradicarla. Ha llegado la hora de actuar. El hambre no puede esperar.” Y en el proceso de evaluación de objetivos, por el mismo tiempo en que se

Producía la declaración de Nueva York, Eveline Herfkens, Coordinadora Ejecutiva de la campaña de metas del desarrollo del milenio declaraba: “Lo que ha faltado hasta ahora es la voluntad política de los líderes mundiales para cumplir con los compromisos del milenio.”

“La voluntad política”, al igual que en un programa para la supervivencia leíamos; “Este es un informe político que aborda los problemas mundiales desde una óptica política”, porque como hemos visto política es poder y sin poder nada se puede, con él se debe hasta destruir la corrupción la corrupción. “El poder para poder”, como le respondería a Darío Echandía su pregunta del 9 de abril de 1948 “¿el poder para qué?”. Concluyendo con el deber ser de la enseñanza de Santo Tomas de Aquino: El poder debe orientarse hacia la consecución del bien común.

luispinillapinilla@hotmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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