jueves 14 de enero de 2021 - 12:00 AM

II.- Que suerte he tenido de nacer

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Uno de mis lectores más asiduos al leer mi artículo anterior me invita a resaltar en mis escritos lo positivo de la vida porque así se facilita superar lo negativo. Sí! Que suerte tengo de que me lean y mucho más aún de que me comenten! Atendiendo esa invitación empiezo por pensar en la importancia, lo valioso de la familia, el contribuir a construirla, disfrutarla empezando por aquella en la cual nacimos y siguiendo por la que luego conformamos con la esposa, los hijos,... y las familias son las que integran la sociedad.

También nos debe admirar, satisfacer, disfrutar el verdor, lo maravilloso de la naturaleza en TANTOS lugares de Colombia y del mundo. Aún recuerdo la belleza del Magdalena Medio que en Barrancabermeja, cuando era niño, mi padre me llevaba a disfrutar y que todavía, así sea en menor esplendor, sigue conservando un mucho de hermosura. Y también acorde con la naturaleza recuerdo mis rápidos recorridos por Europa, Estados Unidos, Sur América!

Todo este resaltar lo debemos hacer consustancial con la invitación que formula el Gobierno Nacional: “La paz es con hechos y el futuro es de todos”. Que compagina con palabras de Alberto Cortés expresadas en mi artículo: “Que suerte he tenido de nacer / para callar cuando habla el que más sabe / aprender a escuchar, esa es la clave / si se tiene intenciones de saber.”

En tema bien distinto nos deben también satisfacer los indudables y cuasi permanentes avances científicos, en diversos espacios de la ciencia, incluyendo la actual invención, descubrimiento de las vacunas, anti covid-19, situación que me lleva a recordar el antiquísimo proverbio, por lo demás muy santandereano: “más se perdió en el diluvio y el mundo siguió andando”.

Y en algo aún más sencillo, un aplauso al buen número de colombianos que se destacan hoy en día en distintos deportes en el mundo, especialmente el ciclismo, el fútbol...

Consustancial con todo lo anterior, una de mis lectoras, al leer mí artículo, me invita a “invocar a Dios porque Él siempre está en mi corazón”. Lo cual me lleva a un pensamiento espiritual desde hace un largo tiempo de mi Sonia: “Así somos los seres humanos, misteriosos, incomprensibles. A veces tenemos el cielo y lo dejamos pasar entre los dedos, por correr en busca una ilusión. No mires atrás puedes convertirte en estatua de sal. Mira el presente! Cuando acumulamos presentes, nos enrumbamos hacia el futuro que Dios nos brinda.”

luispinillapinilla@hotmail.com

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