jueves 03 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

La adopción como una realidad de vida

La caricatura en la que una niña embarazada llega a su casa y dice  'Tengo una buena noticia: aprobé el curso de aborto', motiva una reflexión. Pensamos en la vida de un ser por nacer y los anhelos de tantos padres por un hijo, haciendo ingentes filas ante las instituciones oficiales que legislan y determinan las condiciones de una adopción, y vemos en ésta una esperanza de vida para los innumerables niños condenados a la no vida con el aborto o el abandono.

'Cada año más de un millón de esposos quieren adoptar un bebé y hay 50.000 bebés para adoptar anualmente. Significa que cada año 950.000 esposos no podrán adoptar un bebé para compartir con él su amor y sus vidas. Es muy triste para los esposos descubrir que cada año unas 400.0000 niñas adolescentes escogen abortar a sus bebés, National Council for Adoption. Dice C. Jiménez, de la Fundación Madrina en España, 'si sólo una de cada diez mujeres que deciden abortar se planteara dar a su hijo en adopción, las familias españolas no tendrían que ir al extranjero para adoptar un niño.' Holanda adelanta una campaña pro adopción como alternativa frente a las mujeres que quieren abortar. Situaciones similares se viven en Colombia. Ni qué decir lo que es la experiencia burocrática de una adopción en este país de abandonos, de pobreza, de falta de principios que valoricen la vida, ante la experiencia de las violencias diarias. Si miráramos y estudiáramos más inteligente y humanamente el problema, habría salida para muchos de estos casos dando realización a deseos y necesidades humanas diferentes en los dos extremos de la adopción y no abogaríamos por el aborto.

Adopción, etimológicamente significa Ad-a, Optare-deseo, se trata del deseo de tener un hijo. El deseo es opción, es decisión tomada con el corazón, es el anhelo y la decisión inteligente de ser padre de una manera diferente, como decía un mail a través de la red, 'es haber crecido no en la barriguita de mi mamá, sino en su corazón.' Es un proceso que nace en el momento que tenemos la humildad de reconocer que la vida no nos pertenece y que los niños llegan al mundo porque una presencia superior así lo permite.

'Detrás de las leyes de despenalización del aborto, de los miedos de las madres jóvenes y de los hijos no deseados, brilla un rayo de luz para quienes vienen al mundo: la adopción como una esperanza de vida. Adoptar un bebé es una de las grandes realizaciones para continuar evitando abortos. Existen millares de padres de familia que están dispuestos a tener entre sus brazos a un pequeño, a adoptarlo y amarlo; se juzga cruelmente a la madre biológica, se le tacha de inmadura y cobarde, pero es importante convenir que es ella quien ha tomado la decisión de permitir la vida de su hijo y de entregarlo a quienes lo resguardarán', dice la doctora María Velásquez en México. La adopción es un acto de amor, el aborto es destrucción de una vida.

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