jueves 23 de julio de 2009 - 10:00 AM

La coyuntura política

En palabras del Presidente Uribe en la instalación del Congreso, se está debilitando 'eso que los politólogos llaman la gobernabilidad'; prueba clara de ello se dio en la elección de las mesas directivas del Congreso, especialmente en el Senado, al ser elegido presidente el senador Cáceres, en contravía de pactos celebrados 3 años atrás, que daban por elegido al senador Zapata. Para debilitar aún más la gobernabilidad, asumiendo funciones de congresista, el Ministro Fabio Valencia lee a través de los medios un acuerdo según el cual se elegiría al senador Cáceres y éste renunciaría en diciembre al Congreso para abrirle paso el senador Zapata; al terminar el acto, el presidente Cáceres anuncia que no va a renunciar.

La anterior es una muestra del limitado manejo del Ejecutivo sobre el Legislativo y lleva a suponer el futuro incierto de los proyectos iniciativa del Gobierno, empezando por el que tiene calificación de prioritario, la conciliación del referendo con miras a la reelección presidencial.

Para enredar aún más la coyuntura política, viene el transfuguismo partidista, autorizado ahora por una ley innecesaria por cuanto el cambio de bando ha sido endémico en la política colombiana; que lo diga Noemí quien una vez más busca partido para lanzar su candidatura ¡y los conservadores insistiéndole que se inscriba para la consulta! Razón tiene el caricaturista que pone en boca de Noemí: 'yo soy una mujer de principios, de principios de todos los gobiernos'.

Pasando de la mecánica política al enunciado de unos pocos temas de fondo, los que requieren gobernabilidad, la Corte Constitucional vuelve a replicar sobre el problema del desplazamiento y el Presidente, en su alocución en el Congreso, hace mención de lo grave de la situación. Haciendo un análisis somero, debemos aceptar que el problema tiene paliativos mas no solución, ni en el corto ni el mediano plazo, porque las violencias continúan, el déficit fiscal, grande y creciente, impide allegar recursos necesarios, siquiera para atender las necesidades diarias y muchísimo menos las del indefinido proceso de reubicación y/o de resocialización que se requiere. Que lo digan los cientos de desplazados ubicados hace meses en el Parque Tercer Milenio en Bogotá. Para quienes dicen que son 'vividores que no quieren trabajar', si están ahí es porque son desplazados, si no por la violencia, sí por la sociedad; si no lo creen así, que traten de pasar si quiera una noche allí.

En el contexto internacional, esperaremos a ver cómo evoluciona la comprobación, de lo sabido desde tiempo atrás, de la vinculación de Correa del Ecuador con las Farc, contagiado de la pandemia HCHÁVEZF.

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