jueves 11 de junio de 2020 - 12:00 AM

La importancia de la participación

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Ante la situación caótica que estamos viviendo en Colombia y en el mundo, habiendo tantos que participan para hacer el mal, valioso es que “pensemos” un tanto sobre el tema. Para ello empecemos con las indicaciones de la UNESCO en 1972: “Por su enseñanza, por su práctica, por su compromiso, la educación debe contribuir a la realización de este proyecto propio de nuestra época: sustituir una autoridad mecánica, de tipo administrativo, por una decisión viva de tipo democrático. La importancia del mayor número posible en el máximo de responsabilidades no solo es prenda de eficacia colectiva, sino que además constituye una condición de felicidad individual, una toma de poder cotidiano sobre la sociedad y las cosas, una manera de influir libremente en el destino. Ya no se trata de que el ciudadano delegue sus poderes, sino que los ejerza, a todos los niveles de la vida social y en todas las etapas de la vida.”

Para que haya participación debe haber educación para la participación. Podría decir un psicólogo que si a un niño no se le educa para que participe o, lo que es peor, si se le impide participar, en su vida adulta va a ser muy difícil que lo haga. O, tal vez, tendríamos que reeducarlo.

Sin educación no hay participación y sin participación no hay democracia. Si el hombre no sabe cómo encontrar satisfacción a sus carencias, si no es capaz de asociarse con aquellos que tienen necesidades, apetencias similares, va a ser en mayor o en menor grado, marginado socialmente.

El hombre es un animal político, decimos desde Aristóteles: “El que no puede vivir en comunidad o que nada necesita por propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino una bestia o un dios.”

Si el hombre no se asocia, difícilmente encontrará canales de participación y si no participa, alguien estará tomando las decisiones por él. Y muchas de esas decisiones, directa o indirectamente, afectarán sus intereses, truncarán sus ilusiones.

Misael Pastrana dijo: “Necesitamos vigorizar en el país el sentido nacional, ofreciendo a todos los sectores una cuota de participación en el quehacer de la comunidad. Sin participación no hay integración posible, porque la fragmentación cultural, la distancia de las clases, la inercia de las masas, las convierte en los grupos de silencio que solamente escuchan pero no se expresan.”

Y Belisario Betancur expresó: “Parto de lo base de que efectivamente queremos la democracia, la libertad de criterio, la participación ciudadana y la responsabilidad compartida en la dirección del Gobierno... Participar políticamente no es votar, es cogobernar.”

Y para salir de esta universal pandemia, bienvenida sea la democracia, y para llegar a ella, bienvenida sea la participación.

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