jueves 26 de mayo de 2022 - 12:00 AM

La mafia del narcotráfico

Con la “venia” de alguno de mis lectores, que me califica de repetitivo, ante la grave crisis de violencias que azota el mundo, incluyendo las violencias del hombre a la naturaleza y de la naturaleza al hombre, no puedo menos de tomar palabras y expresiones de una de mis obras escritas, editadas y publicadas, 2012: “Violencias de hoy, herencia de un pasado”, tomando incluso citas de diversos autores, presentando una cadena de ausencias de nuestra sociedad, ausencias que alcanzan dimensiones insoportables en una población que se queda sin estado, sin presente ni futuro económico, sin comunidad civil y sin ética que regule las relaciones humanas.

Pero la sociedad como un todo tiene que encontrar caminos de sobrevivencia cuando fallan sus componentes estructurales, si no va a resignarse a desaparecer. Es una ley de la ecología social. Y Colombia ha encontrado salidas para mantenerse a flote. Una de las salidas, entre otras, la mafia del narcotráfico.

El narcotráfico llena el espacio económico, para miles de colombianos: la producción y distribución de marihuana y coca en zonas indígenas y de colonización, aseguran el transporte y los precios que nadie le garantizó nunca a la pequeña producción campesina. Y miles de hombres y mujeres viven de la transformación de la yerba y el alcaloide, su acarreo e intermediación; o han encontrado un empleo como guardias de familias mafiosas; o pertenecen económicamente a algunos de los eslabones de insumos y servicios, que dan piso social a la producción y comercialización de la droga. Esta misma población ha tenido que pagar un precio inmenso: los mecanismos de mercado de un producto cuya oferta tiene que crear su propia demanda interna y externa han multiplicado los drogadictos en todos los sectores sociales del país, y más entre aquellos donde la droga es un escape a la desesperación del desempleo y de la sin salida a la miseria, y los enviciados roban y matan para hacerse a los medios de obtener los alucinógenos.

Por encima de la base social que ha encontrado en la droga el acceso a los bienes suntuarios, de la sociedad de consumo, y que pondrá la mayoría de los presos y de muertos en la actual cruzada nacional contra el narcotráfico, en que muchos jueces, policías y militares están arriesgando su vida, han estado los grandes mafiosos, los intocables, los barones colombianos. Estos, irónicamente, mientras alimentaban a los grandes compradores de Estados Unidos, han jugado un papel en la autonomía económica de este país visceralmente dependiente. Por eso se ofrecieron a pagar la deuda externa. Y fácilmente ellos inyectaban a la economía interna alrededor de tres millones de dólares por año, determinando sin duda la expansión de la demanda y el movimiento del mercado de divisas en Colombia.

Y que mis lectores me excusen de presentar vivencias del país de hace una década, pero la situación hoy en día es muy similar, de allí el título de mi libro “Violencias de hoy, herencia de un pasado”. Que Dios nos oriente el próximo domingo 29 a una participación DIGNA en las elecciones.

luispinillapinilla@hotmail.com

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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