jueves 05 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

Los partidos políticos

'Si mi muerte contribuye a que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro', son palabras de Bolívar en su lecho de muerte. Debía ser grande el sentimiento de frustración de El Libertador porque lo que debemos inferir del análisis histórico es que no necesariamente fueron 'los partidos', en ese entonces incipientes, sino disputas por mezquinos intereses personales de poder, las que llevaron primero al período de la 'Patria Boba' y luego a una situación tal, que Bolívar optó por el exilio.

Es inherente a toda sociedad la diferencia de ideas, enfoques, intereses, que no tienen por qué ser mezquinos si son atinentes al espíritu cristiano, que incluso encontramos en múltiples teóricos de la política, especialmente los propugnadores de la democracia, y que se puede concretar en la enseñanza elemental: 'no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan.' Ahora bien, cuando esos intereses abarcan a toda la sociedad, a la nación, es cuando se hacen indispensables los partidos políticos, ya que su función debe ser la de integrar los intereses. Una nación sin partidos revierte en anarquía y de ella fácilmente se puede pasar a la tiranía, situación que se da también cuando hay un solo partido. Para el segundo caso basta con los ejemplos de la Unión Soviética, la Alemania de Hitler, la Cuba de los Castro o Venezuela con Chávez.

Eso sí, se debe tener claro que hay partidos de partidos y pareciera que hoy en día con el supuesto 'fin de las ideologías', lo fundamental no es ésta. Al fin y al cabo, el partido busca integrar ideas, intereses diversos. Lo más importante es la organización, lo cual no obsta para que haya 'partidos de quitaipón' de los que habla Alvin Toffler, que son solo grupúsculos que, agotado el interés, desaparece el partido. A estos grupúsculos que aparecen y desparecen en las elecciones, como conocemos casos en Colombia, algún dirigente político los bautizó como desechables.

Tampoco es conveniente que haya infinidad de partidos. A principios de este siglo había inscritos en la Registraduría algo más de 40 'partidos', hasta cuando la iniciativa del umbral hizo desaparecer a varios y todavía faltan unos pocos. La verdad es que en los países políticamente más desarrollados les basta con dos, tres, o poco más partidos.

En nuestra historia, desde mediados del siglo XIX hasta mediados del XX, cuando apareció el partido comunista, la política partidista en Colombia la hacían liberales y conservadores; es de reconocer que llevados por mezquinos intereses burocráticos y de otra índole, sumieron al país en la violencia partidista, hasta cuando la sucesión de gobiernos de Rojas, la Junta Militar y los pactos del Frente Nacional, nos sacaron de la barbarie. Pero los partidos salieron desdibujados en tal forma que los hijos de dos grandes jefes conservadores crearon el Movimiento de Salvación Nacional, Álvaro Gómez y la Nueva Fuerza Democrática, Andrés Pastrana, para asumir la candidatura presidencial. Y el análisis apenas comienza.

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