jueves 27 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Nuestro peor crimen

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Gabriela Mistral dice: “Somos culpables de muchos errores y muchas faltas,

Pero nuestro peor crimen es abandonar a los niños,

Olvidando la fuente de vida.”:

Hay cosas y sucesos que me traen reflexiones y en los últimos días, con la discusión del país y de la Corte Constitucional, sobre el Aborto y el de un bebé no nato de 7 meses de embarazo. Repito, pienso en como la vida me llevó a reflexionar, estudiar, vivir y trabajar en la Adopción como un camino de vida posible y necesario en un “’país de abandonos”’ que, como nos decía el Doctor Francisco Cobos, psiquiatra de Familia, con quien aprendimos sobre la riqueza de la vida, la adopción y el dolor del abandono; decía “’Colombia es un país de violencias, porque es un país de abandonos”, hablando de realidades que yo conocía de cerca, sin haberlo buscado: La pérdida de mi padre violentamente, sin razón, un padre que me paseaba con mi perro Cantinflas, por el Parque de los Niños de Barrancabermeja, en aquellas bermejas tierras que amamos, y la bendición de unos hijos maravillosos que colmaron nuestra vida

Como decía la poeta chilena.”Muchas de las cosas que necesitamos pueden esperar. Los Niños no. Justo ahora es el momento en que sus huesos se están formando, su sangre se está elaborando y sus sentidos están siendo desarrollados. A él no podemos responder “Mañana”,

Discutimos para destruirlos, con el repetido derecho al aborto, pero lo hacemos como sociedad o familia para construir la vida, para hacerla más humana, para ejercer el derecho maternal o paternal como seres humanos?

No es la adopción un derecho, sino un regalo que nos da Dios para conocer el valor de la paternidad y la existencia, como lo es la llegada de un hijo biológico. Los niños necesitan más que suplir sus necesidades materiales, un hogar que les ayude a entender, y poder amar la vida, la irresponsabilidad, el abandono y el aborto con la injusticia de una sociedad que los permite.

Si miráramos y estudiáramos más inteligente y humanamente el problema, habría salida para muchos de éstos casos dando respuesta a deseos e insuficiencias humanas diferentes en los dos extremos involucrados. No aboguemos por el aborto, o la entrega a cualquiera que se crea con el derecho, sin valorar la vida. Aboguemos por la vida no solo de la madre, sino la del indefenso que depende de nosotros “No son míos, porque tampoco son de nadie. Solo Dios es el dueño de la vida. Es el dueño, el puerto y el donador de vida. Solo Dios, solo Él como origen de la vida, pudo unirnos humanamente., con maravillosa maestría” Permitamos el desarrollo de la vida.

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