jueves 18 de junio de 2020 - 12:00 AM

Otro mundo posible

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“¿Qué tal si deliramos un ratito?” Como reflexiona Eduardo Galeano “¿Qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible? ¿El aire estará limpio de todo veneno que no provenga de los miedos humanos y de las humanas pasiones?”

Nos hemos olvidado de los otros, no menos importantes en el mundo en que vivimos pese a que hemos avanzado en tantos aspectos, que son necesarios para nuestra felicidad. Nos sentimos angustiados por los males que nos asechan, pero no nos damos cuenta que tenemos nuestra cuota de responsabilidad en las causas que han generado lo que sucede. Dice el poeta “Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo. La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio Yo vivo en un tiempo de guerra, yo vivo en un tiempo sin sol. Sólo quien no sabe las cosas es un hombre capaz de reír.” Ya en lo personal, promover la familia, ha sido uno de nuestros propósitos, con Sonia; estamos convencidos de que así construimos país. Alguien decía: “La familia es lo que tienes, tengas éxito o no. La riqueza emerge y desaparece, pero la familia se hace más grande cada día”. Es una realidad y estamos de acuerdo en que: “El servicio más grande que puede ser rendido por cualquier persona a su país y a los seres humanos es hacer desarrollarse la familia.” Bernard Shaw. Desde siempre aprendimos el valor de una familia, si pensamos en la violencia vivida en nuestro país. Sabemos que una realidad por preservar es la familia en un clima de paz. ¿Cómo predicar y construir armonía, sentido y responsabilidad humana si vivimos una realidad de violencia entre bandos diversos, como en el que nos criamos y se criaron la generación de nuestros “viejos”?

Éste tema que me apasiona en reflexiones anteriores digo: “Es en la familia donde aprendemos a comunicarnos, es donde el amor tiene su inicio y su realización. Aprendemos el valor de la caricia y el perdón, de la corrección realizada a tiempo; creamos nuestros sueños y nuestras esperanzas. Vemos la importancia de la comunicación: “Quien ha visto la esperanza, no la olvida. La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres.” Octavio Paz.

Pese a la pérdida inolvidable de mi padre por la violencia, mi madre y su amor, su ternura, su sentido de vida, alumbraron mi vida y nos permitieron trabajar en la construcción de una familia con todos los aciertos, desesperanzas y dificultades que significan hacerlo. Su amor, su sentido de vida y el del otro hogar “’los viejos de Sonia” pudimos tener la familia y el sentido humano que nos realiza como familia llena de amor, capaz de abrigar a otros sin miramientos y con alegría de Otro mundo posible.

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