jueves 14 de enero de 2010 - 10:00 AM

Parque Nacional del Chicamocha

Luego de recorrer bellos parajes de la Mesa de los Santos y transitar por una buena carretera, de la cual faltan por asfaltar ocho kilómetros, comprometidos para este año de 2010 según lo anuncia algún aviso, se llega a la estación del teleférico hacia Panachi. Previamente se ha hecho un corto y grato desvío al Salto de El Duende y se ha comentado sobre el gran desarrollo urbanístico y turístico que está teniendo la zona.

Desde el teleférico, una vista impresionante, incluida una que otra cabra que pastorea por el despeñadero y la pregunta obligada que antes nos hacíamos desde la carretera ¿cómo harán los habitantes que se ven en las laderas de las montañas para bajar y/o subir hacia sus viviendas? La semi-parada en lo profundo del cañón y el comentario que el proyecto contempla una parada completa allí, con desarrollo turístico a lo largo del río, canotaje y deportes extremos, incluyendo la población de Jordán Sube, que con ello tendría una comunicación adicional a la del camino de mulas que baja desde la Mesa de Los Santos, el mismo que a lomo de mula hace 40 años recorrí.

Ya en el parque ¡espectacular! Desde la escultura conmemorativa de la Revolución de Los Comuneros, que ahora cuando se preparan celebraciones del bicentenario de la Independencia, 20 de julio de 1810, es oportuno que los santandereanos recordemos al país que en la misma forma que la independencia definitiva solo se nos dio nueve años después, 7 de agosto de 1819, los albores de la independencia se dieron veintinueve años antes, con la Revolución de los Comuneros, 16 de marzo de 1781. Se destaca en la escultura a Manuela Beltrán desgarrando los edictos sobre impuestos.

Espectacular el paisaje que, no obstante haberlo admirado tantas veces desde la carretera, por la sensación o la emotividad que sea, desde allí y al admirarlo desde muy distintos ángulos es real y sencillamente hermoso. Como durante todo el año y especialmente en los últimos meses se ha hablado tanto de ecología, biodiversidad, medio ambiente,... estando allí me surgió un idea que la expreso como persona que me confieso ignorante sobre el tema ¿sería posible emprender un proyecto a cien, años,... de forestación de esas laderas? De ser posible, que no lo sé, cambiaría radicalmente el paisaje, creo que para mejor y el ambiente aún mucho más.

Pero Panachi no es solo paisaje y escultura, es aire no contaminado, es solaz para el alma y el cuerpo; y para los amigos de las aventuras, el deporte extremo que se inició en San Gil y ahora se va extendiendo por toda la zona, empezando por el parapente que se practica en los altos de Ruitoque y en Piedecuesta. En Panachi no es posible por lo cambiante de los vientos, allí se practica el cablevuelo y los boogies. Éxitos a quienes avanzan en el proyecto de construcción de un hotel en una de esas lomas.

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