jueves 27 de junio de 2019 - 12:00 AM

“Por qué no gritar si nací llorando “

Grafiti callejero, que me impulsó a gritar y necesitar hacerlo, porque nunca entenderé lo sucedido. “La tristeza es causada por la inteligencia. Cuando más comprendas ciertas cosas, más desearías no comprenderlas.” (Charles Bukowski).

Y valga un comentario del poeta Victor López, sobre la muerte de María del Pilar Hurtado, lider social en Tierra Alta, delante de uno sus hijos preguntándose qué va a pasar: ”vean la soledad absoluta de un niño, ante la muerte de su madre”, es desgarrador ver niños atropellados. Que el país se conmueba es paradójico. Ver nuestra historia de violencias como lo he tratado de hacer conociendo en mis investigaciones y libros una realidad, que me pueda dar una explicación sobre lo que tuve que vivir con mis hermanos, ante la muerte de mi padre, víctima de la violencia. Teniamos un poco de conciencia, tenía 8 años, escuchamos sus lamentos desde nuestro refugio con una madre que nos llevó a perdonar y nos enseñó el valor del otro para buscar construir un mundo mejor y mas humano. Perdoné y he compartido con muchos dirigentes de los que en aquella época “a unos mataban por godos y a otros por liberales” y usaron la policía de entonces para entregar un hombre bueno, a la chusma irracional en Barrancabermeja y le quitaron salvajemente la vida. “¡Ay, Ay, Ay, Virgen Santísima del Carmen, acógeme”, fueron sus últimas palabras, que algún llevo en mi corazón. Estoy cercano a los ochenta años y me parece irónico que a ésta hora “se conmueva el país”, cuando lo que he conocido en mi camino, investigando las violencias, es que en todas sus modalidades, son los niños, los débiles, las mayores victimas.

No entiendo por eso que un esfuerzo más hacia la paz se quiera destruir porque no es “perfecto”, y no tiene el elemento castigo mas fuerte, porque lo punible se ha sacrificado para lograr dialogar y seguir adelante. Si en aquella época no nos hubiéramos perdonado entre godos y cahiporros seguiría el estilo de violencia de entonces: a los niños los botaban a los abismos o a los techos incendiados, como sufrimos,en Santander y en mi familia. Gracias a que unos seres humanos que olvidaron la supuesta filiación politica de mi padre y la suya propia, nos salvamos mi madre y nosotros los 7. Han sido tantas las modalidades de violencias como de atropellos con los niños. Hoy vemos un niño como espectador del asesinato de su madre; hemos sido muchos los espectsadores de la muerte de nuestros padres. Solo el perdón y la construcción de una sociedad igualitaria nos llevarán a un país sin violencias. No se puede perder el esfuerzo, regresando a la guerra, sin permitirnos soñar con la paz

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad