jueves 12 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

¡Qué pare la inseguridad!

Viendo, analizando las encuestas de opinión que están haciendo en referencia con las elecciones del próximo 27 de octubre, se observa que muy buena parte de los entrevistados a lo que aspiran, de que quienes salgan elegidos, es a que cada quien, desde lo que le corresponda, consiga un mayor grado de seguridad. Como comentan algunos, referidos a ello, el país está muy mal, muy aporreado.

Y la verdad es tal como para que el domingo 8, en Medellín, al salir del estadio Atanasio Girardot, hinchas del Deportivo Independiente Medellín - DIM, que perdió el partido con Atlético Nacional, se fueron, entre ellos, con piedras y garrotes, a manifestaciones de violencias, y esto entre personas hinchas del mismo equipo.

Por el mismo tiempo se ha sabido de diferentes atropellos de personas, en muy diversos sitios, producidos por carros, motos y hasta bicicletas, mal conducidos. Y también se sabe de atracos de toda índole. Lo cierto es que en Bogotá, Cali, Bucaramanga,... en todas partes, hay sitios, horarios en que mejor es no recorrer si queremos evitar contratiempos, violencia.

Consustancial con lo anterior, en El Tiempo se lee hoy, ¨Los casos de desmembramiento, el ataque a policías con armas de largo alcance y la incautación de cocaína y armamento sofisticado ocurridos el fin de semana en la capital son, según expertos en seguridad ciudadana, prueba de la presencia de complejas estructuras de crimen organizado ligadas al narcotráfico, a préstamos ´gota a gota´, a la extorsión y el robo de celulares.¨

En dimensión totalmente diferente, la historia nos recuerda que en el próximo mes, noviembre, se cumplen 30 años del “derrumbe” del Muro de Berlín, acontecimiento histórico tan valioso e importante que permitió terminar de “enterrar” los horrores de la Segunda Guerra Mundial y con ello continuar la satisfacción de la reconstrucción de una Alemania, una Europa, más próspera y más justa. Porque ¨sí se puede, querer es poder¨

Qué bueno fuera que en Colombia, en el mundo, pudiéramos construir una cultura de la paz que nos permitiera vivir una vida de verdadera felicidad para lo cual, como lo dije en mi columna anterior, se requiere de verdad, justicia, reparación y no repetición, que debe surgir de nuestro interior.

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