jueves 08 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Reflexiones atinentes a la primera mitad del Siglo XX

Con Fernando Bohórquez, mi cuñado, estamos en el compromiso de editar un libro sobre reflexiones plasmadas por escrito por mi suegro Jorge Bohórquez Cifuentes. Entre otras cosas, en 1900 las comunicaciones se hacían telegráficamente, utilizando las redes tendidas a lo largo y no tan ancho del territorio patrio y con estafeta o correo a caballo. Dado que el telégrafo fue inventado en 1837, ya en 1900 había comunicación telegráfica, aunque no completa, entre todas las poblaciones y precaria comunicación telefónica. El mismo General Arboleda menciona que al momento de elaborar su informe faltaban datos de algunos batallones pues la información no llegó a tiempo. Incluso existen diferencias entre las dos listas, la total y la de heridos y muertos en Palonegro.

La pérdida de Panamá fue la tragedia más grande de la historia nacional. Cien años después ya no sentimos lo que significó aquella desmembración. Panamá lleva más de cien años como nación separada de Colombia. Pero su separación tiene que ver con el tema central de la conmemoración de 1810 y de la independencia nacional.

Significa un punto de quiebre en las relaciones de Colombia con Estados Unidos y determina una modificación sustancial en el carácter de la nación norteamericana, cuando asciende al escenario de la lucha por la hegemonía mundial.

Estados Unidos carece en ese momento de colonias y, para competir en el mundo como potencia, se abre camino principalmente en América Latina, gracias al poderío de su capital financiero, pero no pocas veces mediante intervenciones directas de sus fuerzas de ocupación y apoyo de las dictaduras militares del continente hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando se convierte en la primera potencia militar de la historia. Fue con ella, y no con Panamá, con la que negoció el gobierno colombiano de Carlos E. Restrepo la entrega de Panamá en el Tratado Urrutia-Thompson de 1914.

Y que mis lectores me entiendan que, como lo digo en el titular del artículo, las anteriores son solo unas “reflexiones” de una época de nuestra historia, cuando salga el libro será, no solo completo, sino también totalmente coherente.

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