jueves 06 de enero de 2022 - 12:00 AM

Trabajar por la paz

Es el mensaje del Papa Francisco para que en el 2022 la humanidad esté en busca de construir un mundo, una vida más vivible, mucho mejor, en paz. Como coincidencia, el “Noticentro 1 CM&” transmite en una serie de sus emisiones: “30 años de historias de violencia”, en busca de hacer una censura de esas violencias. Todos estos mensajes me han llevado a la canción de Eugenio Arellano: “Hay que sacar del diablo. ¿Qué le estará pasando a nuestro país? -Desde la última vez que yo le canté – Mi último bambuco habló de dolor – Ahora las cosas andan de mal en peor. – Hay que sacar el diablo, no hay más que hacer.”

Como víctima que fui, cuando solo tenía 8 años y el diablo de la violencia me quitó a mi padre, la vida me ha conducido a ser un estudioso-investigador del tema, teniendo varias obras escritas, editadas, sobre violencia y paz, todo ello en busca de ser un “constructor de paz”. Empiezo por presentar excusas a mis lectores si me presento como repetitivo pero busco “trabajar por la paz”, acorde con la invitación que ahora formula el Papa Francisco.

En 2009 se publicó mi libro “Violentos somos” en el cual escribe Augusto Ramírez Ocampo en el prólogo: “Abarca 50 años de historia de nuestras violencias que discurren entre 1931, gobierno de Olaya Herrera, hasta el del Presidente Alfonso López Michelsen que culmina en 1978 y que, de seguro habrá de complementar como aquí lo anuncia, con los años siguientes, hasta nuestros días, que se han visto agravados por dos nuevos jinetes del Apocalipsis como son el narcotráfico y las autodefensas -AUC- que han azotado y agravado las amarguras de este país violento.”

En 2011 publico “Violencias de hoy, herencia de un pasado”, en el cual escribe el sacerdote Eduardo Díaz Ardila en el prólogo: “Lógicamente los procesos de solución ante situaciones violentas pasan por esos mismos caminos: comprensión amplia del proceso de violencia y tratamiento amplio de sus diversos componentes; superación de la confrontación armada, cambio de los valores culturales, saneamiento de violencias sufridas, presencia integral del Estado, mejoramiento de las condiciones socio-económicas, fortalecimiento del tejido social y su capacidad de incidencia en lo económico y político.

Por otra parte, está la capacidad de diálogo de los diversos estamentos, que logre integrar la seguridad en sus propios principios con una capacidad de valorar igualmente los principios de la contraparte, para poder llegar, en forma continua y paciente, a consensos progresivos, que vayan tejiendo paso a paso una solución que no se obtiene en forma inmediata y no puede reducirse a soluciones parciales, sino que debe ir afectando el núcleo mismo del problema por medio de etapas sucesivas.” Hasta aquí el Sacerdote Eduardo Díaz.

Y quiera Dios que este artículo constituya un APORTE a la invitación que nos formula el Papa Francisco y en Colombia, en el mundo entero, ahora y por siempre, podamos construir paz. Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío.

luispinillapinilla@hotmail.com

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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