jueves 06 de febrero de 2020 - 12:00 AM

Un mundo equitativo

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Ante las noticias, de cómo está el mundo en éste momento a veces llega la tristeza ante lo que hemos construido y suelo decir:“Yo vivo en un tiempo de guerra,/yo vivo en un tiempo sin sol./ Sólo quien no sabe las cosas es un hombre capaz de reír.” : Bertolt Brecht

El maltrato abandono y abuso de los niños a tal punto de provocar lágrimas en quienes imparten justicia derrumba la fe en el ser humano. Pero miro mi entorno cercano y veo que pese a las equivocaciones, a los dolores y a Los abanonos y la desigualdad que hace el mundo inhumano, veo que el amor y un sentido de vida basado en él y el compromiso con el otro, nos da una razón para seguir luchando y mirar esa luz que nos jalona .

Hemos avanzado en muchos aspectos y nos hemos olvidado de otros, también importantes, para ser felices y crecer social y afectivamente en las familias y la sociedad Nos perturbamos a diarios por los males que conocemos en las noticias sin damos cuenta que tenemos nuestra cuota de responsabilidad en los comportamientos que los generan, dejándonos contaminar del egoísmo que dificulta el diálogo aún entre nuestras familias y entre los seres humanos, y carecemos de tiempo para expresar nuestros sentimientos que nos llevan a aceptar las diferencias que nos permiten ser libres y desarrollarnos como verdaderos seres humanos. Dios nos regaló la Libertad como uno de los más extraordinarios valores y uno de los dones más gratos. No podemos amarnos ni amar, ni ser amigos, si no ejercemos la Libertad como Él nos la otorgo. Para ello necesitamos aceptarnos con nuestros días de luz y nuestras noches oscuras, el no hacerlo nos lleva a las violencias que hemos vivido durante tanto tiempo. Cada uno logra realizar su ser en libertad, ese ser que Dios nos ha regalado y al que acompaña en ese caminar a veces tan duro e incomprensible del vivir. La igualdad de oportunidades es la única garantía de un futuro social más equitativo, que permita la diversificación, el crecimiento mutuo de los distintos espacios de la comunidad y nuestros espacios individuales que nos llevan a un mundo más cercano a nuestros principios y nuestra utopía de vida, permitiendonos construir familia y sociedad en paz.

“Tú que fuiste en la vida la ternura encendida, pide al Dios de los cielos, que no olvide la tierra y no tengan los niños, que crecer sin papá .Que a pesar de la precariedad que algunas veces veo en mis análisis de la realidad , no pierda el poder de asombrarme, con las cosas sencillas, que no suelen mirarse, como el sueño del pobre y la luz en la flor., con la risa del niño, con el sol y el amor”.

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