jueves 07 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Violentos Somos

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Como la verdad es que estamos viviendo, padeciendo distintas modalidades de violencias, con la venia de mis lectores, voy a mi libro editado y publicado, Uniediciones, en abril de 2009. En el prologo de la obra dice Augusto Ramírez Ocampo: Violentos somos se titula esta excelente obra de Luis Pinilla. La manera tan cuidadosa y tan bien documentada como al pasar revista a la historia colombiana demuestra su aserto que parecería no dejar dudas al respecto.

Son muchas las razones adicionales que los violentólogos colombianos han elaborado para fundamentar las razones de estas tres etapas de nuestros conflictos desde la independencia: el de las guerras civiles del siglo XIX; la de las violencias liberales y conservadoras del a primera mitad del siglo XX y la de la insurrección, con visos sociales, de la segunda mitad de los albores del siglo XIX.

Quizá la conforman también la pobreza, la desigualdad, que son las peores de América Latina; los movimientos cristianos de la Teoría de la Liberación y de Golconda: la influencia de la revolución soviética y de la revolución cubana; las luchas campesinas; el latifundio; la impunidad y la ineficacia del Estado y por supuesto un marco histórico como el descrito en este libro.

Resulta muy difícil aceptar causas únicas. Seguramente todo esto es una resultante que las causas subjetivas y objetivas que planteo en su momento el Presidente Belisario Betancur, pero es indudable que a partir de finales de los 80 y hasta nuestros días, ha jugado un papel decisorio en el incremente de este problemático complejo de causas el narcotráfico, que se ha convertido en la peste, en el cáncer de nuestra democracia.

Ahora bien, como cambiar una cultura de violencia por una cultura de paz se trata, acudamos, para concluir, a expresiones culturales y acompañemos a Eugenio Arellano en su bambuco porque “Hay que sacar el diablo”.

¿Qué le estará pasando a nuestro país/ desde la última vez que yo le canté? / mi último bambuco habló del dolor/ ahora las cosas andan de mal en peor. / Si la moral del mundo va para atrás/ ¿qué se hicieron los hombres que hacían el bien? / siempre la misma cosa no habrá poder, / para que la justicia traiga la paz. / Hay que sacar el diablo no hay más que hacer. / que suenen explosiones de inteligencia / sobre el herido vientre de mi país, / que el pueblo desde niño tome conciencia/ que la violencia nos lleva a un fin.

Y concluyo con José Barros en su vals: La paz es rico fruto de perdones;/ es trueque de las armas por el pan;/ la paz es el festín de corazones/ que buscan horizontes de unidad.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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