Publicado por: Manolo Azuero
Desnudos, sí, así quedaron el alcalde ‘social’ de Bucaramanga, Lucho Bohórquez, y el gobernador Richard Aguilar, después de la presentación del Comité Transparencia por Santander.
Ya hablamos aquí del gobierno de la ciudad ‘bonita’ y sus licitaciones públicas en las que participan uno o pocos proponentes. Todo en detrimento de la pluralidad de oferentes que persigue la Ley y de la eficiencia administrativa. Muchos me preguntaron ¿por qué sólo se presenta una oferta a las licitaciones? ¿Qué hay detrás? Transparencia por Santander resolvió la inquietud.
Algunos pliegos de condiciones diseñados en la Alcaldía restringen la libre concurrencia de proponentes a los procesos contractuales. Un ejemplo llamativo: en la licitación para contratar al aseo de los colegios se exigió que al menos uno de los contratos acreditara experiencia en limpieza de instituciones educativas. Me pregunto, ¿será diferente asear un salón de clases que una oficina?
En el mismo proceso el municipio impuso como criterio de evaluación que los trabajadores a utilizar tuviesen una vinculación laboral previa de mínimo seis meses con el potencial contratista.
Claro, participó y ganó la licitación el único que podía cumplir parte de ello, el contratista que desde julio de 2011 ya fungía como adjudicatario del contrato de aseo en los colegios de Bucaramanga: El hoy ‘Consorcio Educativo Ambiental’, antes conocido como ‘Consorciados de Servicios’ (sólo cambiaron el nombre y el NIT), compuesto por Ayudas y Suministros Ltda y Coopoutsourcing C.T.A. Incluso este año estos particulares recibieron adicionales por 500 millones al contrato de aseo N° 335 de 2011, mientras la Secretaría de Educación preparaba la cuestionada e inane licitación.
Por otro lado, en la gobernación de Santander, comandada por Richard Aguilar, está desbordada la infortunada contratación directa, pues constituye el 87% del total contratado según
Transparencia por Santander. Además, el promedio de oferentes en los procesos abiertos es paupérrimo: 2 oferentes por licitación, 1,3 por mínima cuantía y concurso de méritos, 2 por subasta (Dos subastas fueron con un solo oferente ¿cómo será eso?), y 1,13 propuestas por proceso de selección abreviada. Es decir que en la Gobernación como en la Alcaldía, la pluralidad de oferentes en la contratación no es una ocupación primordial, es una falsa promesa.
Ahora, lo que sí ocupa al gobierno de Richard Aguilar es el maquillaje mediático. Sumado al contrato del plan de medios de 2.032 millones para promover la imagen institucional y al de 18 millones dado a La Ponzoña, el departamento, en concreto la Secretaría de Hacienda, suscribió en poco más de 72 horas (entre el 29 de octubre y el 1° de noviembre de 2012) un total de 44 contratos de prestación de servicios - Sí, ¡44! Muchos ‘periodistas’, que suman 196 millones de pesos. Todos de idéntico objeto adjudicados a distintos particulares, para implementar estrategias de comunicación, promoción y publicidad.
]Falta transparencia, y también mesura y responsabilidad en la cosa pública de Santander. @ManoloAzuero









