viernes 18 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

El camino del activismo

El silencio y la pasividad han dejado que la triste historia se repita: una y otra vez a las palabras se las ha llevado el viento y las promesas de muchos no han sido más que mentiras: invenciones para persuadir, ilusionar y al final traicionar.

Sin embargo, parece no ser suficiente y cada cuatro años los colombianos seguimos eligiendo, absurdamente, a los mismos caudillos de siempre, los mismos que aparecen para ser elegidos y se desaparecen para nunca ser exigidos. En fin, empezaré a sonar a CD rayado y prefiero dejar de hablar de estos personajes y hablar más bien del camino para remplazarlos. Es verdad, la cosa no se sanará del todo y después de la elecciones del 2010, los medios seguirán destapando escándalos, pero los que es claro es que es otra gran oportunidad para que tomemos partido y dejemos tanta suavidad. Para transformar la política tenemos que abandonar la displicencia y el desinterés que el tema muchas veces genera. No podemos como ciudadanos de Colombia tener más paciencia con la insensibilidad de los corruptos. Hay que dejar la tibieza y tomar partido. Hay que movilizarnos, darle la espalda a la frialdad y tomar responsabilidad por el futuro del país. Los colombianos tienen que darse cuenta que el voto puede convertirse en desarrollo social, en inversión en ciencia y tecnología, en complementos para la seguridad democrática, en avances en la agricultura. El voto pueda ser una escalera hacia un mejor futuro o un abismo hacia la permanencia de la corrupción y el clientelismo infame de la politiquería. Es posible que las elecciones del próximo año sean dominadas por la ambición de unos pocos; sin embargo, estamos a tiempo de lograr que la gran triunfadora sea una unión de ciudadanos no para elegir a una persona, pero para elegir un estilo de hacer política.

Para que las elecciones del 2010 beneficien realmente el futuro del país, es esencial que cada uno nos volvamos promotores de una manera de actuar en política, de la transparencia y la eficiencia. Tenemos que optar por el camino del activismo y empezar a descubrir los líderes que de verdad trabajarán por nuestro bienestar, para de esta manera empezar a compartir, a generar debate, y con argumentos, elegir la mejor opción. El camino del activismo requiere de más que una simple participación en la jornada electoral. El camino del activismo constituye un compromiso que va más allá de ir a entregar nuestro voto. En el camino del activismo tenemos que leer, debatir, oír, argumentar, criticar. Para ser ciudadanos responsables debemos incorporarnos en el desarrollo de los procesos políticos y conocer a fondo a quienes estamos eligiendo, cuáles son sus intenciones, sus propuestas, sus proyectos, su experiencia.

Decidirse por el camino del activismo para participar de las elecciones del 2010 será la jugada más inteligente que podremos hacer los colombianos para iluminar el oscuro escenario de la política nacional. ¿Y su opinión? manolo-azuf@hotmail.com

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