viernes 16 de octubre de 2009 - 10:00 AM

Escalera

Si hay algo en lo que pienso cada vez que me siento a escribir es en qué tan justa es mi opinión. Siento que contribuir a la injusticia es generar resentimientos y conflictos sin sentido.

Sería falso negar que durante los últimos años nuestro país dio grandes pasos hacia el progreso. Mentiría si negara que hoy en día el país tiene un Presidente trabajador y perseverante, que diseñó y ejecutó una exitosa política de seguridad que permitió el surgimiento de una confianza  nacional e internacional en el país. La seguridad retornó a las carreteras y terrenos donde el único gobierno era la guerrilla o el paramilitarismo. Sin embargo, tampoco sería honesto conmigo ni con ustedes, si dijera que todo es color rosa. No es color rosa, no porque pretenda que el Presidente sea un héroe capaz de resolverlo todo, sino porque creo que así como le ha sobrado carácter para enfrentar la guerrilla, su habilidad y su popularidad han sido los mejores escondites para líderes negativos, no precisamente representantes de los principios y valores del Presidente. Con el pasar de tiempo el liderazgo del presidente Uribe se convirtió en cortina de humo para personas que comulgan con la politiquería y la corrupción, e inclusive con la violencia. Es verdad que el mundo de la política, desafortunadamente, está lleno de oportunismo e hipocresía, pero esto no es excusa para que un Presidente del carácter de Uribe permita tanto cinismo en su propio equipo de trabajo.

Su popularidad se convirtió en una escalera hacia el poder para personas arrogantes que se excusan en la defensa y continuación de la tesis presidencial para hacer toda clase de piruetas clientelistas que atentan contra la dignidad del Gobierno y contra el bienestar de los colombianos. Una escalera para personajes a los cuales con el tiempo se les ha caído la máscara poniendo en duda su decencia y dignidad. Una escalera para algunos senadores y representantes que hacen del Congreso una vergonzosa plaza de la mentira, donde el tono claro y la inteligencia del Presidente son remplazados por los susurros al oído y los chantajes de su 'mensajero'. La calidad humana de Uribe ha sido desplazada por la prepotencia de sus supuestos y ambiciosos 'escuderos', que utilizan los resultados de las encuestas para insultar y discriminar a los que piensan diferente a ellos.

Colombia no tiene por qué comulgar con que un buen liderazgo sea escalera para tanta falsedad e hipocresía. Hay que mirar hacia adelante  y darnos cuenta de que aquello de justificar los medios por un fin, puede llegar a terminar en un error histórico que estancará nuestro desarrollo económico y social. La figura del presidente Uribe debe y merece quedar en la historia como un valiente que le devolvió la confianza al país, y no como una escalera para la politiquería que se quedó más de lo que debía y la envolvió la oscuridad.

Un espacio para sus opiniones vocesdebucaramanga@gmail.com

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