viernes 20 de marzo de 2009 - 10:00 AM

La palabra destructora, semilla del conflicto

Sin lugar a dudas debemos considerar la crítica destructiva como uno de los factores que da origen al conflicto que por tantos años ha azotado a nuestro país. La incapacidad de construir sobre lo que el otro ha creado y la errática destrucción del trabajo del otro a través de críticas irresponsables, constituyen un obstáculo en el desarrollo de nuestra sociedad.

La inhabilidad de los colombianos para debatir los problemas y desafíos de nuestra nación sin caer en el irrespeto, no permite que las comunidades establezcan diálogos funcionales y productivos que le den paso a una sólida unificación de la sociedad civil, en torno a unos objetivos comunes y a la solución de las mismas problemáticas.

Cuando el hombre pone su palabra y su capacidad de crítica en función de la destrucción, se convierte en el primer paso hacia el conflicto; la pequeña semilla de un gran problema. No ser capaces de encontrar el bien común por la vía de las ideas y los argumentos, nos lleva a enfrentamientos que le abren las puertas a la violencia, entendiendo ésta no sólo como maltrato físico, sino también como maltrato psicológico.

Años atrás cuando se formaron las guerrillas de izquierda, sus líderes fueron incapaces de organizarse como grupos políticos estables y conseguir el apoyo de las mayorías, precisamente por el odio, el resentimiento y la amargura que transmitían en sus críticas contra el gobierno de aquella época. Más allá de la diferencia de unos ideales frente a otros, los precursores de los mismos deben mantener la tolerancia y el respeto como sus mejores aliados en la promoción de los que se consideran partidarios. Nunca la gente querrá como guía, liderazgos que transmitan resentimiento y promuevan la violencia.

Es necesaria la crítica, pero para consolidar aquella Colombia de paz que soñamos, es imperativo que entendamos dicha práctica como un camino para unirse a la solución de los problemas de la nación. El político, el joven, el empresario, el periodista y el ciudadano del común que quiera realizar una crítica, debe utilizar su potencial humano para construir y no para destruir.

Hagamos de nuestra palabra una constructora de patria y superemos juntos los obstáculos que encontramos para solucionar el conflicto; la decisión está en nuestras manos.

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