viernes 06 de noviembre de 2009 - 10:00 AM

La verdadera dignidad

El origen de este artículo es la indignación que ha causado en el país la firma del tratado militar con Estados Unidos. Los partidos políticos de la oposición, medios de comunicación, columnistas y un lector de esta columna, al que aprecio de corazón, han puesto el grito en el cielo. Sin embargo y lo digo con el mayor respeto, creo que generar una tragedia por dicho acuerdo es mezquino y absurdo.

Nunca será ideal la presencia militar de un país extranjero, pero el punto acá es hacer un análisis de la realidad, de los desafíos inmediatos y de las amenazas que nos rodean. Establecer ese tratado militar no es el comienzo de una crisis fatal ni mucho menos pisotear a nuestra dignidad. Que aumente la influencia militar de Estados Unidos no es la verdadera amenaza que estamos sufriendo, persistir en ver ese acontecimiento como un Apocalipsis es un disparate. Ante todo, creer que la firma de dicho tratado es el peor atentando contra la dignidad del pueblo colombiano, francamente es un desatino. Es incoherente considerar que esto marca una crisis sin precedentes en el país. Colombia sin bases militares de E.U. es un país en crisis, donde la dignidad de su gente ha sido pisoteada es por los políticos corruptos, por los terroristas de la guerrilla y por los narcotraficantes. La dignidad de los colombianos es destrozada cuando los recursos para un Colegio de Bucaramanga terminan en los bolsillos de un supuesto político y no porque aviones de las fuerzas militares de E.U. puedan ahora aterrizar en aeropuertos del país. Nuestra dignidad es maltratada cuando la maldad infame de la mafia y sus capos acaban con los sueños de miles de colombianos. Sería extraordinario que menos aviones de guerra llegaran a estas tierras, pero cómo hacerle entender eso a aquellos que no les ha temblado la mano para asesinar inocentes, desplazar familias de sus tierras y levantar la cebolla y la papa para sembrar coca.

En la otra mano, creer que las tropas de E.U. son la peor y más peligrosa amenaza a nuestra integridad, es patético. Amenaza el personaje que constantemente desde un país vecino califica al presidente Uribe de mafioso, al ministro de Defensa de retrasado mental y cierra la frontera como si cerrara la puerta de su baño, dejando en vilo miles de empleos nacionales y la estabilidad económica de nuestro país. Riesgo real el de tener de vecino a Chávez, que tiene el descabellado e irracional delirio de creerse la reencarnación de Simón Bolívar para restaurar la Gran Colombia.

Nuestra prosperidad depende de esfuerzos integrales en todas las vertientes, incluyendo la inversión social y la lucha contra el narcotráfico y la violencia. En pocas palabras, que los tratados militares vengan acompañados de acuerdos internacionales para luchar contra la inequidad y de esta manera alcanzar el verdadero respeto a nuestra dignidad.

Escriban a vocesdebucaramanga@gmail.com su voz es valiosa.

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