viernes 23 de octubre de 2009 - 10:00 AM

Lenguaje equivocado

Expongo esta idea aclarando que no quiero quedar como abogado de una persona que actúa de una manera con la que no me identifico, una persona, que he visto cómo recurre a la arrogancia y a la calumnia en contra de otros para justificar sus errores. Un joven político, Andrés F. Arias, que las últimas semanas cayó de las nubes a donde llegó volando con las alas de otro. No es mi intención defender su 'cojo caminar', y es mi mayor objetivo criticar constructivamente el lenguaje excluyente que ha caracterizado la descripción del escándalo del Agro Ingreso Seguro, y así mismo oponerme a la visión parroquiana de ir en contra de la tecnificación de la agricultura.

El escándalo es preocupante y vergonzoso: fincas fraccionadas y proyectos que habían sido declarados inviables fueron beneficiados; y lo que es peor aún, hubo un aparente uso político del programa. Sin embargo y por más de que algunos medios del país han hecho excelentes investigaciones, los colombianos, desafortunadamente, estamos juzgando la situación con un lenguaje equivocado y clasificando al país en dos bandos: ricos y pobres. La misma clasificación que utiliza Chávez y tiene a Venezuela al borde del suicidio. La desigualdad en Colombia representa un gran desafío, pero me enferma ese lenguaje picante y sarcástico que intenta dividir al país en dos grupos generando odios y envidias. Siento que a veces en Colombia, ser rico es sinónimo de maldad, y ser pobre de resentimiento. ¡Ni lo uno ni lo otro! Hay que dejar de juzgar a las personas por lo que tienen y juzgarlas por lo que son. Tenemos que entender que el crimen con el Agro Ingreso Seguro no es que se les entreguen recursos a familias dueñas de grandes patrimonios, sino que los ministros permitan irregularidades y algunas de esas familias hagan trampa y recurran a la ilegalidad para beneficiarse del programa.

En el otro lado, tirando piedras al río, se encuentran los que critican la tecnificación de la agricultura, y en general el uso de tecnologías, porque atentan contra la generación de empleo. Me pregunto: ¿Será que en Finlandia o Australia o todos esos países con los mayores niveles de equidad, se riegan los cultivos con manguera? La construcción de la equidad no puede ir en contra del uso de tecnologías para aumentar la productividad del país. Si el país es competitivo y su economía se mantiene firme, habrá recursos para invertir en educación pública, salud y vivienda. Es solo mirar modelos históricos y brillantes como el de Singapur para darnos cuenta que esa es la vía.

En fin, mi mensaje es a que construyamos el país equilibrando la balanza sin empujarnos los unos a los otros, sino poniéndole mejores soportes que nos pongan al nivel del desarrollo mundial y movilizándonos en contra de la corrupción y la politiquería, y a favor de liderazgos que representen los intereses comunes, y no personales. ¿Cuál es su opinión? vocesdebucarmanga@gmail.com

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