viernes 14 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Nuestro papel

El siguiente escrito lo hago alejado de la afiliación de uribista o antiurbisita, porque pienso que es excluyente, innecesaria y carente de fundamento.

Entre la risa de la ironía, la rabia y la tristeza, he observado el circo de las relaciones internacionales con nuestros vecinos, concretamente Venezuela y Ecuador. No tengo ninguna experiencia en temas diplomáticos, pero como colombiano creo que los vecinos excusándose en la defensa de su soberanía, han pisoteado la nuestra. Han querido utilizar el doloroso conflicto, el inhumano secuestro, como factores de manipulación y algunos colombianos se han prestado para dicho juego.

Hemos olvidado que el fin NO justifica los medios y por una supuesta paz y la libertad de los secuestrados hemos permitido que los vecinos nos chantajeen, nos insulten y nos maltraten. Supuestos mediadores, con afán de protagonismo, han jugado con nuestro intenso anhelo de paz para mostrarse como héroes de la patria. El sueño de libertad de los familiares de los secuestrados y la tristeza de su ausencia, han sido injustamente utilizados para aumentar la vanidad y la popularidad de los presidentes vecinos y de personajes de nuestro país que irresponsablemente bajo el título de mensajeros de paz han tomado nuestra vocería y han pasado por encima de las instituciones. Creo con la mayor convicción que nadie, sin justificación, debe creerse la voz de un pueblo, diferente a las instituciones establecidas. Nuestro deseo de paz no nos puede llevar a caer en el abismo de someternos a la voluntad de líderes que no tienen otro interés distinto a la obtención de poder y reconocimiento.

Creo que ha llegado la hora de que dejemos de ser observadores pasivos del circo que estamos viviendo. Nuestro papel no debe ser defender a Álvaro Uribe y su gobierno, pero sí rodearlos para defender nuestra bandera, nuestras instituciones y nuestros intereses comunes. Nuestro papel debe ser movilizarnos en contra de las organizaciones y personas que han hecho de las relaciones internacionales algo personal y hablan a nombre de nuestro país. Nuestro papel debe ser expresarnos con argumentos, en contra del chantaje y el irrespeto de los gobiernos vecinos.

El periodismo nacional debe defender a nuestro país, los embajadores en el resto de las naciones deben mostrarle a los otros gobiernos la realidad de lo que está pasando, los empresarios deben buscar con esfuerzo nuevas alternativas para evitar nuestra dependencia de un gobierno vecino manipulador; los senadores, gobernadores, alcaldes y políticos, en vez de estar pretendiendo ser salvadores, deben dejar claro que nuestro país está dispuesto a vivir consecuencias económicas con tal de hacer respetar nuestra soberanía, ¿O acaso queremos que sigan jugando con nosotros? Comulgar con dicha bipolaridad de estar rompiendo y estableciendo relaciones políticas y comerciales, será destinarnos hacer dependientes de la voluntad del Gobierno de otros país.

Nuestro desarrollo no puede depender de las ambiciones y la voluntad de otros que no valoran nuestra nación, debemos asumir nuestro papel por la dignidad de Colombia y nuestra gente.

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