viernes 14 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Reflexión Personal: Esencia electoral.

Veo con desconfianza la ambición que muchos en nuestro país tienen de estabilidad pura. Me preocupa saber que por el miedo a cambios necesarios, nos conformemos con poder viajar por las carreteras mientras la corrupción y el clientelismo siguen estables y sus estructuras se fortalecen.

Debo confesar desde mi juventud, y como lo hizo Roosevelt, que 'si a algo le tengo miedo es al propio miedo: irracional terror injustificado que paraliza los esfuerzos para convertir el repliegue en progreso'. No comprendo porqué algunos colombianos pretenden ver toda nuestra realidad a través de los lentes del miedo, teniendo sólo en cuenta uno de los tantos desafíos del país. No me cabe en la cabeza porqué insistimos en aferrarnos al pasado, evadiendo el salto hacia un futuro de mayor prosperidad. Refuto la confusión que muchos tienen entre reconocer y adorar, entre admirar y volver dioses a líderes que han cumplido sus promesas. Me opongo al argumento que ve al lápiz como figura utópica y ridícula, y alaba la metralla y el camuflado como exclusivos instrumentos para nuestro progreso. Dudo también profundamente de la capacidad de hombres que no sean dueños de un liderazgo propio, y que procuran constantemente adueñarse de los logros de otros. Me parece triste pensar que un próximo Presidente echa para atrás campañas auténticas para buscar adueñarse de la herencia de un poderoso. Herencia que debe trascender y permanecer no como un arma electoral, sino como legado para el pueblo gobernado.

Me entristece ver la moral tibia que invade a más de uno. Aquella moral que nos permite ver con tranquilidad el vergonzoso accionar de nuestros congresistas. La misma que ha logrado que no nos sorprendamos cuando sin vacilación se compra la conciencia de los colombianos, se reúnen manifestaciones por medio del chantaje, se aplica la guerra sucia y negra en las campañas y se viola por necesidad electoral el derecho de cualquier colombiano a igual oportunidad y libertad sin discriminación religiosa.

Quiero decirles que como joven de este país prefiero al optimista que reconoce lo hecho por su antecesor pero se compromete en compañía de un gran equipo a construir nuevos pisos en el edificio de Colombia. Lo prefiero frente al que con mucha seriedad se compromete a no derrumbar el piso actual pero poco o nada habla de los que construirá.

Mi elección es una verdadera autoridad. Término que deriva de la palabra autor, creador de una nueva orden para el progreso, escritor de una nueva acta renovadora en la obra 'Colombia'. Lo elijo por encima de aquel que fundamenta todo en sus logros del pasado y mira más hacia atrás que hacia adelante.

No nos podemos quedar amarrados a una única línea de acción y de pensamiento. El cambio es necesario para cualquier cultura que busque evolucionar y prosperar.

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