viernes 08 de enero de 2010 - 10:00 AM

Sin miedo

Les deseo salud y felicidad en el 2010.

Desilusionado he observado, y con el respeto que se merecen los medios, como el periodismo, en su mayoría, ha decidido jugar casi exclusivamente de predicador, y poco espacio le ha dado a la importancia de que los colombianos asumamos y comprendamos este nuevo año como una nueva oportunidad para transformar la política, enfrentando decididamente a la politiquería.

Con el mismo mensaje que termine el 2009 quiero empezar este nuevo año: En el 2010 los Colombianos tenemos que movernos sin miedo, con personalidad, carácter, y decididos a derrotar con argumentos y compromiso a los que se oponen a un mejor futuro para nuestra sociedad.

No creo en el destino, y considero que el presente es el espacio del tiempo en el que debemos dedicarnos a construir futuro, y diseñar un mejor mañana que nos permita prosperar no solo como personas, sino como comunidad. Me parece patético pensar como muchos pesimistas que Colombia está en un callejón sin salida, en una crisis eterna, ese pensamiento representa la manera mediocre en que como ciudadanos hemos permanecido al margen de la situación real. Nuestra nación es problemática y compleja, sin embargo nuestro papel no es el de maldecir el haber nacido en esta tierra, es el de quererla y trabajarla para sacar mejores frutos. Estamos llamados a confrontar con responsabilidad y generosidad los obstáculos que como país tenemos si queremos desarrollarnos como una nación humana, con equidad social, y seguridad.

La mayoría, que somos los que queremos el bien común para el país, hemos dejado pasar miles de ocasiones opacados por una minoría representada en la clase clientelista. Indiferentes, inocentes, frustrados, pesimistas - entre otros adjetivos - podrían describir nuestro defecto, sin embargo considero que hay un común denominador: el miedo. El miedo no como aquel sentimiento que nos mantiene al margen de peligros, pero como esa enfermedad que nos retrae, y nos lleva a evadir la realidad, y a soportar absurdamente que los intereses personales y la codicia de unos pocos, decidan el futuro de muchos. Hay que dejar de quejarnos por lo que la mala política ha causado, y enfrentarla valientemente con argumentos, perseverancia y creatividad, sin miedo al poder de la maquinarias, que se sustenta en nuestra propia pasividad para competirles. Como diría el Ex Presidente Estadounidense Franklin D Roosevelt, 'a lo único que le debemos tener miedo, es al mismo miedo...', aquel que nos mantiene paralizados, que destruye la confianza en nosotros mismos, y desvanece la actitud y el espíritu que necesitamos para lograr la meta de conquistar el mundo político con decencia y honestidad.

No existe un destino fatal, es esencial dejar de esperar a que llegue una solución divina a la grave enfermedad que sufre el escenario político. Nuestra fortaleza para avanzar por encima de nuestros miedos, y la capacidad de confrontar a la politiquera democráticamente, con votos y participación ciudadana, darán las verdaderas medidas del destino de Colombia. Opine: manolo-azuf@hotmail.com

 

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