miércoles 30 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Comparaciones odiosas

No es la primera vez que los residentes de Cabecera protestan por la falta de control de las autoridades a los establecimientos comerciales que operan en el sector. En la comuna 12 los bares, tabernas y discotecas generan problemas de convivencia permanentemente. Esta vez la administración municipal respondió. El 21 de noviembre expidió el decreto 198 con el que amplió en una hora el horario de funcionamiento de esos establecimientos; salvo el 7, el 24 y el 31 de diciembre en que podrán hacerlo hasta las 6 de la mañana del día siguiente.

Las explicaciones del secretario del interior no dejaron de sorprender. Dijo que se trataba de una prueba piloto de cuarenta días; pero basta revisar el decreto en el que se adoptó la medida para concluir que lo que se ordenó fue un simple cambio en el horario de funcionamiento de esos establecimientos, ampliándolo; y que lo de la prueba piloto no es más que una referencia al tema en el considerando catorce del decreto. Eso no va a terminar bien.

En otras ciudades del país se han adoptado medidas similares, y el rigor con el que lo hacen contrasta con la ligereza que refleja el decreto que se expidió en Bucaramanga. En Medellín, por ejemplo, en diciembre del año pasado expidieron el decreto 1070 para regular el funcionamiento de los establecimientos de comercio; en él, además, para promocionar la convivencia y autorregular la vida nocturna, estructuraron el programa “Convive la Noche”.

En ese decreto establecieron los requisitos para pertenecer al programa. Los establecimientos que lo hacen obtienen unos beneficios, dentro de ellos un horario diferencial de funcionamiento, y los mantienen siempre y cuando cumplan con los deberes que les impone el hecho de acogerse al programa. Crearon un comité para hacerle seguimiento periódico al programa y proponer ajustes y mejoras, en el que residentes y comerciantes tienen un espacio de participación. Establecieron la posibilidad de implementar planes piloto temporales y sectorizados para modificar el horario de funcionamiento; y como complemento crearon la estrategia “Parche Seguro” para que los responsables de los establecimientos y quienes los frecuentan adopten buenas prácticas de legalidad, responsabilidad social y respeto para hacer de los espacios nocturnos de la ciudad lugares de esparcimiento seguros para sus usuarios y armónicos con la comunidad que los rodea. Las comparaciones son odiosas, pero muchas veces necesarias. ¿Notan la diferencia?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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