miércoles 14 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

Manuel de Jesús Rodríguez

“... la pelota no se mancha...”

El 10 de noviembre de 2001 se jugó el partido de despedida de Diego Armando Maradona, para muchos el mejor jugador de fútbol de los últimos tiempos. Al terminar el encuentro, el exfutbolista tomó el micrófono y pronunció un emotivo discurso en el que aceptó sus errores y defendió al fútbol como deporte y como espectáculo: “El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo. Porque se equivoque uno, no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”.

El mundial de Catar, ya en sus postrimerías, ha sido uno de los más vistosos de los últimos tiempos. La organización, según los conocedores, impecable; el uso de la tecnología, a la vanguardia; en lo deportivo, plagado de sorpresas. Marruecos pasó primero en su grupo, se instaló en la semifinal luego de eliminar a España y Portugal, y ahora va por Francia. Croacia eliminó a Brasil, el favorito de todos, y se enfrentará a Argentina. Alemania se despidió temprano, sin pena ni gloria, y Bélgica encarnó el más estruendoso fracaso.

Las polémicas no han faltado. La escogencia de Catar como sede del mundial permitió conocer el mayor escándalo de corrupción en la historia del fútbol. Los cataríes construyeron nuevos escenarios deportivos, un aeropuerto, un moderno sistema de transporte y mejoraron las carreteras; según los medios internacionales, más de treinta mil migrantes trabajaron en condiciones deplorables y miles de ellos murieron; los cataríes lo niegan y la OIT aún no se pronuncia. Las restricciones, las prohibiciones propias del régimen, incomodan a muchos, y en lo deportivo el VAR y el fuera de lugar semiautomático han generado muchísimas controversias.

No es la primera vez que un mundial lo organiza un país que desconoce los derechos humanos y limita el ejercicio de las libertades individuales. En 1978, el mundial se celebró en Argentina bajo la dictadura militar de Videla y en 2018 se realizó en la Rusia de Vladimir Putin.

Por supuesto que cuestionamos eso, pero por el hecho de que suceda, para quienes amamos y disfrutamos el fútbol, el mundial no deja de ser un gran espectáculo; y el de Catar, a pesar de todo, lo ha sido. Sí, el fútbol es el deporte más lindo del mundo; y así uno, el más grande o muchos se equivoquen, “... la pelota no se mancha...”.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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