domingo 03 de julio de 2022 - 12:00 AM

De la campaña a la presidencia

Petro debe implementar muchas de las reformas que prometió, pero con muchísimo sentido común.
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Columna de
Marc Eichmann

El programa de Petro para ganar la presidencia y el programa que aparentemente implementará difieren en muchos aspectos. Afortunadamente. Más que una crítica por una eventual falta de coherencia, los colombianos debemos entender que como dijo Clara López, en campaña uno puede decir que no y después cambiar de opinión. Verdad dura, arisca, pero al fin y al cabo verdad.

El país debe festejar la vuelta a la sensatez que está dando el presidente electo Petro. Algunos micos tendrá que tragarse el país, pero aparentemente serán aislados y pocos. La manifestación del ministro de hacienda designado José Antonio Ocampo en el sentido de que Colombia debe seguir explorando y exportando petróleo, con respeto por el medio ambiente, es un ejemplo claro de vuelta a la sensatez.

Como lección queda que las promesas de campaña poca relación tienen con las realidades que tiene que afrontar un presidente. Son promesas para hacerse elegir y no para gobernar, y sucede así con prácticamente todos los candidatos. Y eso está bien, no puede ser distinto de la manera como está configurada nuestra democracia, en donde la ideología es accesoria a la imagen del candidato. Por algo los protagonistas de las campañas son los Guanumen y JJ Rendón y, no los ideólogos y los técnicos.

A pesar del buen comienzo del presidente electo, es importante entender que lo que realmente terminará midiendo su talento no son las declaraciones sino los hechos, que parecen estar bien encaminados en la mayoría de los campos. Con el tiempo el país tendrá más información para formarse una opinión.

El presidente Petro recibe un país golpeado por una pandemia que está llevando a muchos países del mundo a una recesión. En Colombia la situación fiscal no es fácil, con unos subsidios enormes a los combustibles políticamente difíciles de levantar y unos programas sociales onerosos que deja el gobierno Duque. Sin embargo en las manos de Petro y su sensatez está reorientar el país. Se trata de implementar muchas de las reformas que prometió, pero con muchísimo sentido común.

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